Operan de corazón a un feto de 23 semanas

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Duración lectura: 2m. 24s.

Para la Medicina actual, el no nacido es un paciente, al que se aplican cada vez más terapias. Lo corrobora un caso que cuenta The New York Times (25-II-2002): por vez primera se ha conseguido corregir en un feto un defecto cardiaco que causa la muerte poco después del nacimiento. La operación fue realizada en septiembre pasado por médicos del Hospital de Brigham (Estados Unidos). El niño, llamado Jack, nació sano en noviembre y continúa creciendo con normalidad.

La historia comenzó el verano pasado, cuando una ecografía hecha en la vigésima semana de embarazo mostró que la válvula aórtica de Jack era muy estrecha. Este defecto impide que el ventrículo izquierdo se desarrolle, de modo que el niño nace con una grave insuficiencia cardiaca que le causa la muerte a las pocas semanas. Después del nacimiento, la única salida es realizar tres intervenciones quirúrgicas, muy costosas (alrededor de medio millón de dólares) y con pocas posibilidades de éxito. El 30% de los niños mueren pese a las operaciones, y los que sobreviven quedan muy disminuidos: para algunos, a largo plazo, no hay otro remedio que un trasplante de corazón.

La única solución satisfactoria es ensanchar la válvula antes del nacimiento, para que el ventrículo izquierdo pueda desarrollarse normalmente. Eso es lo que los médicos propusieron a los padres de Jack. Se trata de un procedimiento que se ha empleado solo una docena de veces, que se sepa. De los doce niños, solo sobrevivieron dos, y ambos hubieron de ser operados después de nacer: uno, porque la técnica había fracasado por completo, y otro, porque la válvula se volvió a cerrar. El caso de Jack es el primero en que la operación prenatal tiene éxito.

Ensanchar la válvula aórtica resulta muy complicado cuando el paciente es un feto de 23 semanas que mide unos pocos centímetros y no se está quieto. No hay instrumental específico para operar en un corazón tan pequeño. Los médicos de Jack introdujeron a través del abdomen de la madre un catéter como los que se usan para la amniocéntesis. Lo más difícil fue situar al feto en posición adecuada, para alcanzar el corazón por el lugar exacto. Logrado esto, que llevó varias horas, fue cosa de minutos meter un globo por el catéter para ensanchar la válvula.

Los médicos no estaban seguros de haber tenido éxito. Por eso provocaron el parto con seis semanas de adelanto, para operar de nuevo a Jack lo antes posible. Pero, aunque el ventrículo izquierdo es un poco más pequeño de lo normal, el niño no padece insuficiencia cardiaca y no necesita más intervenciones quirúrgicas.