Nuevos estudios muestran los efectos nocivos del cannabis

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Siempre se ha considerado al cannabis una droga blanda, porque no produce alteraciones apreciables de la conciencia y se puede abandonar sin necesidad de tratamiento de desintoxicación. Pero sus efectos son menos conocidos que los de otras drogas (cfr. servicio 167/01). Recientemente se han hecho estudios más precisos, y se ha comprobado que, para una parte de los consumidores, el cannabis tiene poder adictivo y causa trastornos del aprendizaje.

Un problema que dificultaba el estudio de los efectos del cannabis era que no se disponía de modelos animales. Hasta que Steven Goldberg y colaboradores, del Instituto Nacional para las Drogas (Estados Unidos), realizaron una investigación con monos, que se publicó en Nature Neuroscience (noviembre 2001). Los animales a los que se había suministrado cannabis durante un tiempo adquirían un condicionamiento, de modo que realizaban un esfuerzo -como accionar una palanca- para obtener nuevas dosis. Si se interrumpía el suministro, los monos presentaban síndrome de abstinencia. Ambas cosas suceden también cuando se da cocaína a los monos, y son síntoma de adicción.

A la misma conclusión ha llegado un equipo dirigido por Alan Budney (Universidad de Vermont), que realizó un seguimiento prolongado de unos fumadores habituales de marihuana. Cuando prescinden de la droga experimentan ansiedad, pérdida de apetito, insomnio, agresividad, irritabilidad o pesadillas. Son síntomas similares a los que se producen cuando se deja el tabaco, y es conocido que la nicotina es adictiva.

Por otra parte, el cannabis causa trastornos en las capacidades cognitivas, como explica una investigación de Rachel Wilson (Caltech) publicada en Nature (29-III-2001). La principal sustancia activa del cannabis, llamada THC, es similar a ciertas sustancias presentes de modo natural en el cerebro (endocannabinoides) que facilitan la memoria, reforzando las conexiones entre neuronas. Parece que fumar marihuana equivale a recibir una sobredosis de esas moléculas, con el resultado de que disminuye la capacidad de recordar nuevas cosas: viene a ser como perder memoria por un exceso de retención. Esta puede ser la razón por la que algunos jóvenes que fuman porros experimentan graves dificultades para aprender: lo que estudian se les olvida al día siguiente.

En suma, las investigaciones recientes permiten concluir que el cannabis tiene efectos leves en la mayoría, pero es adictiva para el 10-14% de los consumidores. Y las consecuencias perjudiciales son más acusadas en los jóvenes.

Pero, aparte de los efectos físicos de la sustancia, consumir cannabis, como cualquier droga, es una conducta que tiene consecuencias psicológicas. Así lo advierte Budney: los consumidores de marihuana “no estrellan el coche; no se gastan todo el dinero en borracheras. Eso no significa que no sea adictiva. Puede ser insidiosa: se mete en tu vida y luego no puedes salir” (New York Times, 29-I-2002).

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