Newton dedicó tanto trabajo a la teología como a la ciencia

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El nombre de Isaac Newton (1642-1727) evoca inmediatamente la figura emblemática del científico de la Ilustración, que abrió el camino a la ciencia moderna. Lo que ha quedado en la sombra es que el mismo que enunció la ley general de la gravitación, los principios de la mecánica o las leyes de la óptica dedicó al menos la mitad de sus escritos a cuestiones de teología y alquimia. El Newton Project, una obra en marcha en la Web desde hace cinco años, está poniendo a disposición pública estos escritos todavía no conocidos del científico británico.

El Newton Project ha trascrito ya el 40% de los 2,7 millones de palabras que Newton dedicó a temas teológicos. El proyecto prevé colocar en la Web (www.newtonproject.ic.ac.uk) transcripciones de los escritos de Newton, imágenes en color de los documentos originales e incluso sus anotaciones al margen de los libros que conservaba en su biblioteca.

El proyecto tiene su base en el Imperial College (Londres), y en él participan también investigadores de Cambridge, de universidades francesas y de EE.UU.

Lo más novedoso de este proyecto es que está poniendo de relieve la magnitud del trabajo que Newton dedicó a temas teológicos y que nunca quiso publicar. Esta inclinación de Newton por la teología era conocida, pero muchos historiadores de la ciencia la habían desdeñado como si fuera algo que podía empañar la figura del científico. El prof. Robert Iliffe, director del Newton Project, declara a este respecto al “Globe and Mail” (7-VIII-2004): “La visión de la vieja Ilustración era que Newton se dedicó a la teología cuando estaba senil. Pero no es verdad. Lo hizo cuando estaba en su mayor potencia como pensador”.

Para Newton había una perfecta continuidad entre su dedicación a las matemáticas y a la física y a la teología. Consideraba a Dios como la “primera causa” de la que todo dependía. Según la idea de Newton, Dios se había revelado en la Escritura y en el “libro de la naturaleza”, y se trataba de descubrir lo que había dicho al hombre. Entre otras cosas, Newton aborda la interpretación del Apocalipsis con un formalismo matemático, intentando desvelar el sentido de sus misterios y profecías.

En sus ideas religiosas, Newton se muestra vehementemente anticatólico, hasta el punto de creer que el Papa era la personificación del Anticristo. También está muy interesado en la historia de la Iglesia, sobre todo entre los siglos III y V, cuando piensa que la cristiandad se corrompió.

Creía solo en Dios Padre y negaba la Trinidad, una herejía peligrosa para la época, por lo que no es extraño que no quisiera publicar muchos de sus escritos teológicos, aunque sí los dio a conocer a amigos.

El Newton Project va a permitir a los investigadores poner en conexión las distintas facetas de la mente de Newton. “Newton -afirma el prof. Iliffe- tenía una gran confianza en que era ‘un escogido’, una persona que podía superar siglos de error. Había llegado el tiempo de que la verdad fuera revelada. Y eso valía tanto para su teología privada como para la ciencia y las matemáticas”. Ciertamente, sus descubrimientos científicos han sido más imperecederos que sus escritos teológicos, pero también estos últimos contribuyen a conocer su personalidad.

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