Menos permisividad con la droga en Holanda

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 3m. 1s.

Amsterdam. En Rotterdam se van a cerrar 27 de los 62 coffeeshops de la ciudad, establecimientos donde se venden drogas blandas y el cliente se puede fumar un porro dentro, por la calle o llevárselo a casa sin ser perseguido por la justicia. En estas cafeterías se permite adquirir 5 gramos de hachís, marihuana o nederwit, el famoso cannabis holandés. Motivo del cierre es que esos locales se encuentran a corta distancia, unos 250 metros, de colegios de enseñanza media.

Bajo el lema “fumarse un porro no es normal”, el alcalde de Rotterdam, Ivo Opstelten, presentó la nueva medida al pleno del ayuntamiento, que la adoptadó por 25 votos a favor y 18 en contra. La decisión no supone modificar la ley de estupefacientes, sino aplicarla con más rigor. Rotterdam es la primera ciudad del país que actúa de forma drástica después de 30 años de permisividad respecto al consumo y venta de drogas blandas. Los argumentos del alcalde Opstelten son: evitar los disturbios causados por el tráfico y el consumo de droga en el entorno de los coffeeshops , erradicar el ambiente negativo en las calles de la ciudad, pero sobre todo proteger a los jóvenes más vulnerables. El consumo entre la población escolar ha ascendido a un 13%.

El alcalde no cree que con el cierre vaya a evitar que los jóvenes se fumen un porro, si bien considera absolutamente necesaria la medida. También ha anunciado que habrá un control más riguroso de los establecimientos de este tipo que sigan abiertos. La aplicación de la nueva medida en los actuales coffeeshops respecto a las escuelas comenzará antes del 1 de septiembre, y el cierre definitivo, en 2009. Los propietarios de dichos establecimientos no serán indemnizados. El partido de los Verdes, Leefbaar Rotterdam, SP (socialistas) y D66 (partido de la izquierda) achacaron a los socialistas del PvdA haber traicionado décadas de tolerancia respecto al consumo de la droga blanda.

Esta medida disuasoria de Rotterdam se ve apoyada por el acuerdo gubernamental establecido por los partidos reinantes, instalados en febrero del 2007. El premier Jan Peter Balkenende entró entonces en su cuarto mandato con una coalición de su partido CDA (democristianos), una agrupación de pequeños partidos protestantes, ChristenUnie, y los socialistas del PvdA, dando un giro del estilo neoliberal de los anteriores gobiernos a un programa con énfasis en lo social, defensa de la familia y temas éticos.

En nuevo gobierno se propuso reducir el número de coffeeshops y especialmente alejarlos de las escuelas. Rald Visser, presidente de la asociación de centros de enseñanza media LMC de Rotterdam, en los que estudian 10.000 alumnos, ha reaccionado con entusiasmo: “El 1 de enero de 2009 llevaré personalmente tarta y cava al ayuntamiento.”

Por otro lado, en Maastricht los coffeeshops han sido obligados a tomar medidas para asegurar que cumplen los requisitos de la ley, bajo amenaza de cierre. Eso significa evitar que entren clientes menores de 18 años o que alguien compre más de los cinco gramos de marihuana por persona permitidos. El alcalde pretende también reducir los efectos negativos del “narcoturismo” en esta ciudad fronteriza. Desde el próximo septiembre se tomarán las huellas dactilares, y datos biométricos de los clientes, y se les escaneará el rostro. Los gastos para instalar este sistema de control son altos, pero el sector es muy lucrativo, y a pesar de las protestas de los propietarios, también por la falta de privacidad que sufritán sus clientes, los 15 coffeeshops de Maastricht ya lo están poniendo a punto para evitar el cierre.