Los árboles de los bosques crecen más aprisa que antes

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 2m. 9s.

Las alarmas ecológicas van por rachas. En los años 80 una de las más inquietantes eran las “lluvias ácidas”, que iban a terminar con los bosques. Sin embargo, hoy los expertos reconocen que los bosques de las regiones boreales y templadas han escapado a la amenaza y se preguntan por qué estos árboles… crecen más aprisa que antes.

La cuestión ha sido estudiada durante el Congreso de la Unión Internacional de Institutos de Investigación Forestal, celebrado el pasado agosto en Tampere (Finlandia). Casi todos los estudios coinciden en registrar un aumento del crecimiento de los árboles desde hace varias décadas, medido por los anillos en la madera del tronco.

En Francia, la observación de los anillos de crecimiento manifiesta un aumento de 50% a 400% en los últimos ciento cincuenta años. El crecimiento radial de los árboles no prejuzga el de su altura, pero generalmente lo acompaña. Resultados similares se han registrado en Escandinavia, Hungría, Eslovenia, Austria y Suiza. Incluso en países como Polonia y Checoslovaquia, donde ha habido tantos desastres ecológicos en la era comunista, el balance es globalmente positivo.

En el congreso se mencionaron tres factores que podrían explicar esta buena salud de los árboles. En primer lugar, las prácticas de silvicultura moderna, que al proceder a talas controladas favorecen un mejor crecimiento de los árboles que permanecen. Pero el fenómeno del crecimiento más rápido se observa también en árboles que escapan a la acción humana o no experimentan ninguna competencia con otros.

Otro posible factor sería la elevación de la temperatura. Pero sin un aporte suplementario de elementos nutritivos, el calor no influye.

La tercera explicación sería el aumento de las tasas de nitrógeno y de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. En experimentos de invernadero, se ha observado que árboles cultivados con una dosis doble de gas carbónico han crecido en cuatro años el doble que los otros. Las pruebas han puesto de manifiesto un aumento de la fotosíntesis cuando se duplica la tasa de CO2. En comparación con los árboles dejados en el ambiente normal, estos otros desprenden menos CO2 durante la noche. Lo que demuestra que, en las zonas boreales y templadas, los árboles absorben más CO2 del que desprenden.

De ahí que algunos concluyan que el modo más económico de luchar contra el posible calentamiento de la Tierra, inducido por el aumento de dióxido de carbono, sería plantar árboles.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares