Las verdaderas dudas científicas sobre el cambio climático

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La revista científica Nature ha decidido entrar al debate sobre el cambio climático con determinación. Para sorpresa de muchos, Nature reconoce que los científicos tienen dudas sobre el calentamiento global. No obstante, esas incertidumbres -diferentes de las que habitualmente señalan los escépticos- no desautorizan la tesis general de que el planeta se está calentando.

El editorial de Nature (21-01-2010) explica el motivo que le ha llevado a involucrarse en la polémica conocida como el “Climategate”. Pocos días antes de la conferencia de Copenhague sobre el cambio climático (7-18 de diciembre), un grupo de hackers dio a conocer el contenido de unos correos electrónicos escritos por unos expertos de la Universidad de East Anglia, en Gran Bretaña (cfr. Aceprensa, 1-12-2009).

Supuestamente, estos e-mails mostraban que los científicos habían maquillado algunos datos sobre las temperaturas para cuadrar su tesis sobre el calentamiento global. Nature dice que ninguno de esos correos -que, a su juicio, están sacados de contexto- cuestiona el consenso científico que existe en torno al cambio climático.

Lo que sí hacen los investigadores -añade el editorial- es avivar torpemente el “clima de sospecha” sobre el calentamiento global, al admitir en sus mensajes que tienen dudas y no reconocerlo abiertamente por miedo a los escépticos.

Esto da pie a los editores de la revista para denunciar lo que consideran el problema de fondo de la polémica: “La ciencia del clima presenta, al igual que otros ámbitos de investigación, algunas lagunas serias de conocimiento. Pero como los intereses políticos en esta materia han crecido tanto y el debate mediático está al rojo vivo, a los expertos del clima les cuesta hablar con claridad sobre esas lagunas”.

“Las pocas personas que niegan la posibilidad que tiene el hombre de influir sobre el clima intentarán sacar tajada de alguna prueba defectuosa para desacreditar el conjunto. Así las cosas, ¿cómo pueden los investigadores reconocer honestamente la incertidumbre a la que se enfrentan en su trabajo sin temor a que les malinterpreten”.

Para terminar con este “clima de sospecha”, Nature ha optado por predicar con el ejemplo. En un artículo del mismo número de la revista, reconoce que hay dudas sobre el cambio climático y señala cuáles son. Pero eso no invalida, dice, la tesis principal: que la emisión de gases con efecto invernadero es casi seguro la causa del reciente calentamiento global y de los cambios en las precipitaciones.

Por otra parte, Nature aclara que las dudas que tienen los científicos sobre el cambio climático no se corresponden con las pegas que suelen poner los detractores. Por ejemplo, que la Tierra se está enfriando desde los años noventa o que las mediciones realizadas a ras de suelo difieren de las de los satélites.

Tras citar estas objeciones, Nature agrupa las verdaderas incertidumbres en cuatro grupos: la fiabilidad de los modelos de predicción para áreas geográficas reducidas; las dudas sobre cómo va afectar el aumento global de las temperaturas a las precipitaciones; los efectos de los aerosoles sobre el clima; y las dudas sobre las temperaturas de los últimos siglos.

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