Gran Bretaña: las investigaciones financiadas con dinero público serán de libre acceso

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Duración lectura: 2m. 47s.

El gobierno británico se propone que los resultados de la investigación científica hecha con fondos públicos queden gratuitamente accesibles en Internet. El plan fue anunciado por el secretario de Estado (“ministro” en la terminología británica) de Universidades y Ciencia, David Willetts, en un artículo para The Guardian. Es una cuestión muy debatida este año, a raíz de los movimientos de protesta contra las revistas de pago (ver artículos relacionados).

El fin es impulsar el trabajo científico y el desarrollo tecnológico facilitando la difusión de conocimientos. La gratuidad beneficiaría en particular a investigadores, laboratorios y empresas con potencial creativo pero sin recursos para pagar las muy caras suscripciones a revistas especializadas. También será un alivio para las universidades, que gastan unos 200 millones de libras anuales en publicaciones científicas.

Hay además motivos de justicia, pues buena parte de las investigaciones que salen en las revistas están financiadas con dinero del Estado o de las universidades. El gobierno, dice Willetts, emplea unos 5.000 millones de libras anuales. Las universidades pagan dos veces, pues primero aportaron el personal y las instalaciones para hacer los estudios, señala David Prosser en declaraciones a la BBC.

Pero la idea, en principio clara, presenta dificultades prácticas, advierte Willetts. Las publicaciones digitales de libre acceso cuestan dinero, aunque la lectura sea gratis, y los centros de investigación tienen que contribuir a los gastos; por tanto cabe el peligro de dejar en desventaja a los científicos que no pueden pagar la publicación gratuita. Las revistas de pago evitan este problema cobrando a los lectores en vez de los autores, y proporcionan una estructura para revisar originales y facilitar la difusión; a este respecto, “el problema –dice Willetts– es cómo lograrlo [el acceso libre] sin perjudicar el valor añadido por las editoriales científicas”.

Por eso, Willetts ha encargado un estudio sobre la manera de llevar a cabo el plan. En principio hay dos posibilidades. Una es que las instituciones que financian los estudios corran con el coste de la revisión a cargo de otros especialistas. La otra es que las revistas puedan cobrar por la lectura de los artículos durante un tiempo, para recuperar el gasto, antes de dejarlos libremente accesibles.

Willetts también ha pedido consejo a Jimmy Wales, cofundador de Wikipedia, sobre un aspecto particular: cómo asegurar que la publicación gratuita favorece la colaboración en el seno de la comunidad científica. Las aportaciones de colaboradores voluntarios son la base de Wikipedia.

Otra dificultad señalada por Willetts es la previsible falta de reciprocidad, riesgo de todo el que da algo espontáneamente sin exigir contraprestación. “Si facilitamos el acceso de todo el mundo a la investigación británica, ¿qué recibiremos a cambio?” Poco, viene a decir la editorial científica Wiley en una declaración a la BBC. Por una parte, aplicar el plan tendría un “coste significativo”. Por otra, con ello “se pondrían libremente accesibles para el mundo entero los artículos financiados por Gran Bretaña, que son el 6% del total mundial. Pero Gran Bretaña seguiría teniendo que pagar por el acceso al resto de la literatura científica que se publica en el mundo”.

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