Gran Bretaña restringe la cobertura pública de la FIVET

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Cada vez más autoridades sanitarias locales de Gran Bretaña están dejando de financiar con fondos públicos los tratamientos de fecundación in vitro que, por su baja efectividad, resultan largos y caros.

Las cobertura pública de estos servicios no es uniforme. Sólo medio centenar de clínicas de Inglaterra y Gales ofrecen algún tratamiento de este tipo. Según las zonas, unas clínicas limitan la edad de las mujeres que pueden recibirlos; otras reducen el número de intentos de fecundación y las hay que no costean los tratamientos.

Según la directora de Sanidad Pública de Birmingham, Jacky Chambers, esta situación confusa e injusta, unida a la limitación de los recursos, exige que la sanidad pública reduzca los tratamientos y fije las prioridades de su servicio. La opinión pública no es favorable a que estos tratamientos se consideren prioritarios. En Birminghan, Chambers ha propuesto que sólo se page la FIVET a las parejas en circunstancias médicas o sociales excepcionales.

El precio de las clínicas es desigual. Cada intento de fecundación artificial cuesta de 900 a 2.500 libras, pero la proporción de nacimientos vivos, entre el 5% y el 20% del total de implantes, hace que el coste por nacimiento oscile entre 5.000 y 42.000 libras. A lo que hay que añadir el coste de los medicamentos.

Según los expertos, el tratamiento de fertilidad es una lotería, no sólo en función de la clínica elegida, sino también por el coste. Muchas parejas acuden a ellos sin ser conscientes de lo que significa la tasa de éxito (nacimiento vivo). Cuando conocen la media nacional (alrededor del 15%), piensan que tienen una posibilidad entre siete de tener un hijo, pero quizá olvidan que 6 tratamientos de cada 7 no prosperan.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares