Es seguro: los astrólogos no acertarán en sus predicciones para 2005

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Duración lectura: 2m. 16s.

Más de la mitad de los pronósticos astrológicos son pura charlatanería y el resto simplemente no acierta, según un estudio de la Sociedad alemana para el Estudio Científico de las Paraciencias (GWUP), basado en 90 pronósticos astrológicos emitidos para 2004 en Alemania.

El astrólogo de TV Winfried Noé había pronosticado que el canciller federal alemán Schröder dimitiría por motivos de salud. La astróloga Patricia Bahrani suponía que el actual gobierno socialdemócrata-verde alemán sería sustituido por uno democristiano-verde, y además alertaba frente a un atentado terrorista en Berlín y un hundimiento de la Bolsa. Otros anunciaron la muerte de Bush en un atentado, el suicidio de Michael Jackson o la destrucción de Los Ángeles por un asteroide. Son sólo algunos ejemplos de los pronósticos astrológicos que quedaron incumplidos en 2004.

La GWUP, con sede en Roßdorf, cerca de Darmstadt (Hesse), edita trimestralmente una revista titulada “El escéptico”, y evalúa a fin de año los principales pronósticos emitidos un año antes. Según el matemático Michael Kunkel, ni uno solo de los 90 pronósticos evaluados acertó en sus predicciones. Algo que los astrólogos parecen haber visto venir: así, el citado Winfried Noé ha modificado en su página web su pronóstico para Schröder, asignándole ahora una tendencia “ascendente”. Algunos tienen más difícil la rectificación, como Bahrani, que había anunciado para abril el suicidio de Michael Jackson, precisando que lo lograría “al segundo intento” y tras ser condenado por pederastia. El “numerólogo” Anton Tewes anunció para junio un ataque nuclear contra Nueva York, y el “profeta” Victor Hopchenk fue quien vaticinó la destrucción de Los Ángeles, en concreto para el 9 de abril.

Según Kunkel, el único punto en que los astrólogos demuestran ser maestros es la imprecisión. Así, Edeltraud Lukas Möller había vaticinado una “victoria astrológica” de Bush, sin precisar si sería reelegido o simplemente que el ganador de las elecciones lo alabaría, con lo cual la previsión sería también válida. “Más de la mitad de los textos eran pura charlatanería”, asegura el matemático, quien cita la predicción de la astróloga vienesa Rosalinde Haller acerca de una “oscilación seriada perceptible en el sur de Australia” o la afirmación de Manfred Dimde, “discípulo” de Nostradamus, de que gobernaría (en Alemania) “una mujer que movería los hilos de futuras desgracias”. “Estoy en vilo por ver si en sus próximas predicciones dice el nombre de la mujer”, concluye Kunkel.