El kilovatio “verde”, contra el medio ambiente

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Duración lectura: 1m. 23s.

Nacidas para rebajar el consumo de combustibles fósiles e impulsadas por generosos incentivos estatales, las energías renovables se han expandido tanto en la región de Lombardía que ya se empieza a dudar de si su desarrollo es “sostenible”.

Solo para la construcción de centrales hidroeléctricas pequeñas (de hasta 3 megavatios de potencia) se han presentado ya 299 solicitudes. Un consejero regional ha advertido que “ríos y torrentes corren el riesgo de quedarse secos con graves daños hidrogeológicos, explotados por empresas privadas sostenidas con subvenciones estatales”.

El “pecado original” de la cuestión radica en que los productores ingresan 6 céntimos de euro por cada kilovatio vendido, más otros 20 del Estado bajo forma de subvención.

Muchos campesinos que antes se dedicaban a sembrar maíz y criar cerdos, lo han abandonado para transformarse en productores de energía, que es mucho más rentable. Las centrales de biogás se están extendiendo por toda la campiña padana, y ya hay 125 funcionando o en preparación. Actualmente el 25% del suelo destinado al maíz sirve solo para alimentar las centrales de biogás.

Otra fuente de energía renovable que se ha disparado son los paneles solares. En un año se ha pasado de 10.800 a 25.000 instalaciones. Según un cálculo de la Región de Lombardía, este “bosque” de panales solares produce unos 348 megavatios, el equivalente al consumo de una pequeña bombilla por cada habitante de Lombardía.

La consecuencia de esta extensión de los paneles solares es que el precio de alquiler de los terrenos ha pasado de 600 a 2.000 euros por hectárea.