El debate sobre el aborto no está zanjado

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Duración lectura: 6m. 25s.

La multitudinaria manifestación que se celebró en Madrid el pasado sábado 17 de octubre en defensa del respeto a la vida y contra la ley del aborto, ha llamado la atención de la prensa. La mayoría de los periódicos coinciden en que el gobierno español debería escuchar ahora a esa parte de la sociedad civil que ha decidido excluir en la reforma de la ley del aborto.

El debate sigue abierto

Para el editorial del ABC (18-10-2009), la masiva afluencia a la manifestación por la vida revela que el debate social sobre el aborto no se puede dar por zanjado. El éxito de la asistencia es “razón suficiente, al menos, para que el Gobierno se apee de su soberbia y acepte que la reforma legal con la que pretende legalizar el aborto libre no tiene el respaldo social que le gustaría”.

“No es un asunto sobre el que el debate esté zanjado, como suelen repetir algunas ministras del ramo, sino todo lo contrario: el debate está más abierto que nunca. Y lo está por el flanco con el que menos contaba el Gobierno, convencido de que las objeciones legales y políticas a la despenalización absoluta del aborto serían vencibles por la política de hechos consumados y, también, por la confianza en que la derecha no se atreverá a derogar la ley cuando recupere el poder, siempre que el Tribunal Constitucional la convalide”.

El ABC se muestra bastante escéptico de que el Gobierno vaya a cambiar su postura. “Es una posibilidad remota, pero sería la más coherente con el estado actual de división en la opinión pública sobre la implantación del aborto libre, con las serias oposiciones jurídicas planteadas por la mayoría de los expertos y con la gravedad misma de sus consecuencias sobre la vida de miles de seres no nacidos”.

Y concluye: “En Madrid hubo demasiada gente para que el Gobierno la despache con sus tópicos despectivos habituales. Zapatero perdió ayer la batalla social por el aborto”.

Huir del radicalismo

En la misma línea, El Mundo (18-10-2009) abre su editorial del sábado afirmando que “el éxito indiscutible de la manifestación en contra de la ley de reforma del aborto que ayer recorrió el centro de Madrid debería llevar al Gobierno a reflexionar sobre la evidente falta de consenso social que suscita su iniciativa. Cerca de un millón de personas llegadas de todos los puntos del país mostraron su oposición a una norma auspiciada por el PSOE de espaldas a la realidad española”.

El Mundo cree que la reforma de la actual ley del aborto es necesaria, aunque sólo sea por la “perversión” a que ha dado lugar la invocación del supuesto de la salud física y psíquica de la madre. Convertido en un auténtico coladero, este supuesto “ha permitido millones de abortos incluso en estados tan avanzados del feto que podría hablarse de infanticidio, como ocurrió en las clínicas del tristemente famoso doctor Morín”.

“El problema no es la reforma, puesto que hay razones de fondo para acometerla, sino el modo en que se ha llevado a cabo, sin buscar el consenso. El resultado es una ley sesgada, inaceptable para millones de españoles (…) Una norma que levanta tanto rechazo y que hiere tantas sensibilidades no se puede imponer como un trágala y desde el sectarismo”.

La conclusión de El Mundo es clara: “Más le valdría a Zapatero huir de la provocación y el radicalismo. Tras la marea humana de ayer, debe oír el clamor de la calle e intentar buscar acuerdos para que un mayor número de los ciudadanos se sienta más próximo al texto legislativo”. La manifestación “demuestra que gran parte de la sociedad española ha sido excluida en la reforma de la Ley del Aborto”.

En clave partidista

El editorial de El País (18-10-2009) ha optado por interpretar la manifestación del 17-O en clave partidista. Aunque reconoce que la protesta evidencia que “sigue habiendo un porcentaje no desdeñable de ciudadanos que rechaza sin paliativos la interrupción voluntaria del embarazo, y que están dispuestos a salir a la calle para defender sus convicciones”, el editorial prefiere centrarse en “la masiva presencia en la marcha de dirigentes del PP”.

El País muestra la incoherencia de este partido respecto a la reforma de la ley del aborto. Califica de “amnesia abortista” la participación del PP en la marcha cuando, durante los ocho años que gobernó el país, jamás se planteó derogar la ley vigente. El País reconoce sin ambages que “la actual despenalización, y en particular el supuesto del ‘riesgo psicológico’ para la madre, ha permitido sin duda algunos excesos”.

Tambien Público ha decidido pasar por alto el mensaje que una parte importante de la sociedad civil pretendía transmitir al gobierno. A juzgar por sus crónicas, da la impresión de que los únicos asistentes a la manifestación fueron el ex presidente José María Aznar y su “vieja guardia”. Público también parece molesto por el hecho de que Telemadrid diera cobertura a la marcha contra la reforma de la ley del aborto.

Censura en la izquierda

Más interesante es el análisis que ofrece hoy La Vanguardia (19-10-2009). Tras consultar “fuentes socialistas de alto nivel”, Enric Juliana retrata la “inquietud” que reina en el PSOE tras la manifestación del sábado. Las mismas fuentes reconocen que “la cuestión de los 16 años [posibilidad de abortar sin informar a los padres] irrita a no pocos electores de centroizquierda y genera una gran división social”.

La Vanguardia publica íntegramente el manifiesto crítico con la nueva ley del aborto, aunque inconcluyente, suscrito por el grupo Cristianos Socialistas del PSOE. El texto iba a ser difundido antes de la manifestación del sábado, pero la dirección del PSOE lo bloqueó.

Una multitud inclasificable

La magnitud de la manifestación ha llamado también la atención de la prensa internacional.

El International Herald Tribune (19-10-2009) publica a cuatro columnas una foto aérea de la plaza de Cibeles que recoge la multitud allí reunida. El pie de foto habla de una “intensa y emotiva demostración de que el aborto sigue siendo un tema conflictivo dos décadas después de haber sido legalizado”.

La corresponsal del Corriere della Sera (18-10-2009), Elisabetta Rosaspina, constata que esta vez “los manifestantes no estaban allí para hacer un favor al Partido Popular ni por nostalgias pre-democráticas”, ni tampoco “eran los obispos conservadores los que arengaban a la multitud contra la determinación laica de Zapatero y de sus ministros”.

Esta vez el gobierno no tenía enfrente “un adversario fácilmente clasificable, mejor aún si se afea con una cara feroz. No la tenían el millón de rostros que ayer ocupaban el centro de Madrid para defender el ‘derecho a la vida’ y rechazar el aborto libre de las chicas de 16 años. Una España no particularmente malévola, hecha de mamás, abuelos, papás en día libre, junto a los hijos adolescentes o en cochecito…”

Aunque el gobierno cuenta con apoyos parlamentarios para sacar adelante la ley, la corresponsal advierte que “desde ayer Zapatero se encuentra todavía un poco más solo, todavía más confinado en esa incómoda, y quizá injusta, postura de ‘antifamilia’”.