El aborto selectivo contra las niñas en Europa Oriental

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Duración lectura: 4m. 35s.

La revista del Instituto estadístico francés Population & Sociétés publica en su número 506 (diciembre 2013) un estudio de Christophe Z. Guilmoto y Géraldine Duthé. Muestran que el aborto selectivo de niñas no es exclusivo de Asia. El fenómeno aparece también en la Europa oriental y en los países al sur del Cáucaso.

La ratio entre sexos se considera desequilibrada cuando se supera la proporción de 105 varones sobre 100 mujeres, como sucedía en China y en parte de la India hace más de veinte años. Era consecuencia de los abortos derivados de una discriminación prenatal en función del sexo.

En países occidentales como Canadá, Suecia y Reino Unido el aborto selectivo de niñas ha abierto polémicas sobre el “derecho a decidir”

El fenómeno se reitera en el sur del Cáucaso y en el oeste de los Balcanes en torno a Albania: la proporción de la masculinidad se sitúa entre 110 y 117. En los países del Cáucaso aumentó en los años 90, y alcanza actualmente valores superiores a las estimaciones para el conjunto de la India. Azerbaiyán, con cerca del 117, sería el segundo país del mundo, después de China, en desequilibrio de nacimientos por razón del sexo. Le siguen países del sureste de Europa, sobre todo Albania, y también Kosovo, Montenegro y Macedonia occidental, con una tasa de alrededor 110-111.

En Asia oriental, Corea del Sur consiguió recuperar la normalidad (106), tanto por el mejoramiento del estatuto de la mujer, como por las medidas adoptadas por el gobierno para erradicar los abortos selectivos. En cambio, siguió aumentando en China, hasta 120, así como en Vietnam o Nepal, especialmente en la región de Katmandú (112), a diferencia de otros países asiáticos: Irán, Tailandia, Japón o Indonesia.

El aborto selectivo de niñas aparece también en la Europa oriental y en los países al sur del Cáucaso

Tres factores principales
El aumento del nacimiento de varones se atribuye a la combinación de tres factores: la preferencia tradicional por ellos, el acceso a las tecnologías indispensables para la selección prenatal (ecografía, aborto disponible en buenas condiciones sanitarias), y las consecuencias negativas del descenso de la fecundidad a tasas inferiores a los dos hijos por mujer.

Lo cierto es que, allí donde se practica la selección de sexo, la ausencia de varones después de dos partos tiende a duplicar o, incluso, triplicar la probabilidad de tener un tercer hijo, con un incremento de la sex ratio, que supera los 120 o 130, y llegó a alcanzar en Armenia los 185 respeto de los terceros nacimientos, auténtica marca mundial.

De otra parte, la desaparición de los regímenes comunistas habría reforzado las tradiciones familiares, como garantía de estabilidad y solidaridad en tiempos de grandes cambios sociales y de serias dificultades económicas. Pero este criterio no es apodíctico, pues, en países que han sufrido condiciones sociopolíticas semejantes, no aparece el fenómeno: así, el norte del Cáucaso o países de Asia central.

Se advierte el desequilibrio de sexos en los nacimientos en el seno de las comunidades de inmigrantes originarios de Asia

Los desequilibrios se mantienen en la diáspora
Otra faceta interesante de la que informa el artículo es el desequilibrio de nacimientos en el seno de las diásporas, particularmente entre inmigrantes originarios de Asia. Así sucede en Inglaterra con poblaciones de origen indio (113). El mismo fenómeno se advierte en Italia respecto de los chinos; en Noruega, con los indios, o en Grecia e Italia, con los albaneses. Incluso, en Estados Unidos, la tasa de 110 aparece en los grupos de origen chino, coreano e indio. La existencia de esa preferencia en la diáspora muestra la pervivencia de actitudes culturales de raíz –con independencia de circunstancias coyunturales–, propias de antiguos criterios patriarcales, así como el deficiente estatuto de la condición femenina.

En Canadá, donde no existe ninguna ley que regule el aborto, la Asociación Canadiense de Medicina ha propuesto retrasar la información sobre el sexo del bebé hasta la semana 30 del embarazo para evitar la eliminación de niñas asiáticas. Pero los abortos selectivos no se limitan a las familias de origen asiático. Cada vez está más aceptado que las parejas que ya tienen una niña y ahora quieren un niño decidan abortar al feto si no es del sexo deseado, y probar de nuevo.

No sucede así en la mayoría de los países europeos, donde no se producen distorsiones en la ratio entre sexos, aunque sea baja la fecundidad y alta la oferta tecnológica.

Sin embargo, sí se producen casos de abortos selectivos que han creado polémicas sobre si hay que respetar el “derecho a decidir” en estos casos. En el Reino Unido, el pasado septiembre la fiscalía renunció a presentar cargos contra dos médicos que acordaron practicar abortos en función del sexo del feto, lo que es ilegal.

Frente a quienes distinguen entre motivos “buenos” y “malos” para abortar, destacadas partidarias del derecho al aborto recordaron que el derecho a decidir no admite excepciones.

De hecho, en Suecia, la Dirección Nacional de Sanidad dictaminó ya en 2009 que no se puede negar el aborto a la mujer que no quiere tener un hijo de determinado sexo.