Aborto: cuando la noticia desmiente la línea editorial

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Duración lectura: 2m. 27s.

“En las páginas editoriales -dice la Nathan- defiende sistemáticamente la educación sexual, el control de la natalidad y el reconocimiento legal del derecho a la interrupción del embarazo”. ¿Dónde está, pues, el problema? Según la periodista, la línea editorial del Times queda diariamente desdibujada por otras informaciones que publica el periódico: “no pasa un solo día sin que un artículo del periódico o una encuesta del dominical nos cuente cómo las mujeres que recurren al aborto actúan de modo egoísta, insano y cruel”.

En concreto, Debbie Nathan se refiere al artículo sobre el “primer dolor” que siente el feto, publicado en el dominical el 10 de febrero, y cuyo subtítulo era: “no son solamente los militantes antiaborto los que sostienen que el primer dolor lo siente el feto en el vientre de la madre”. Curiosa información para un periódico que defiende ideológicamente el derecho al aborto. Pero hay otros servicios del New York Times inquietantes para Nathan: en enero pasado, aparece una información sobre el “síndrome post aborto” que, según ella, no existe sino como instrumento ficticio de la argumentación “moral conservadora”.

La acusación de Debbie Nathan al diario que, durante años, ha sido bastión principal del derecho al aborto, es que “las noticias que publica arrojan cada poco mensajes extraños y contradictorios sobre el aborto”. Es como si los hechos desmintiesen las opiniones, parece decir la Nathan, que parece inclinarse por silenciar esas informaciones incómodas.

Otro de los servicios que cita es la información sobre el aumento de jóvenes chinas solteras que recurren al aborto. Dice al respecto la columnista del New Republic: “el enfoque del artículo parecía ser que cuando antes China obligaba a las mujeres casadas a tener un solo hijo, no era culpa suya si recurrían al aborto, mientras que ahora las mujeres jóvenes y solteras lo hacen voluntariamente… Y esto, sí que está mal”.

Como los ejemplos son más que abundantes, la periodista se pregunta sobre los que está pasando en el Times: “quizá lo que esta ocurriendo aquí es lo mismo que sucede en toda la cultura: los liberales y también las feministas han utilizado el razonamiento según el cual el aborto es fundamentalmente inmoral y que si las mujeres tuviesen la suficiente instrucción y acceso a los contraceptivos no se hubiesen visto obligadas a abortar”. El New York Times se ocupa por esto, según la opinión de Nathan, de las mujeres jóvenes y pobres que abortan, transformándolas en “chivo expiatorio no solo de la derecha, sino también de los viejos e instruidos liberales de izquierda”. De este modo, Debbie Nathan ensaya una fallida respuesta a lo que no es sino una radiografía de la inconsistencia argumental de la defensa del aborto.

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