Reino Unido: gobierno y sindicatos se enfrentan por la reforma de la educación

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(Actualizado el 16-07-2014)

El 9 de julio empezó en Londres una cumbre internacional sobre innovaciones pedagógicas, patrocinada por el Departamento de Educación británico. Ni el tema de la cumbre ni la fecha elegida son casuales, pues un día después comenzará en Inglaterra y Gales una huelga de profesores que se espera masiva.

Pocos meses después de llegar al poder, en 2010, el gobierno de David Cameron publicó un Libro Blanco con medidas para elevar la calidad de enseñanza en el Reino Unido. Bajo el título “The Importance of Teaching”, el documento propuso como medidas clave: mejorar la preparación de los profesores, estimular la autonomía de las escuelas y modernizar el plan de estudios (cfr. Aceprensa, 30-10-2010).

El elegido por Cameron para llevar a cabo esta reforma fue Michael Gove, cuyo empeño por aumentar la diversidad en la red pública le ha convertido en la bestia negra de los sindicatos del ramo (1). En cambio, Gove cuenta con el respaldo de muchos directores de escuelas públicas, que están cansados ante las críticas constantes de los sindicatos a cualquier reforma educativa (cfr. Aceprensa, 27-05-2013).

Se ha impulsado el modelo de colegios financiados con fondos públicos pero gestionados de forma autónoma

Se potencian las asignaturas básicas
La primera fase de la reforma diseñada por Gove consistió en impulsar el modelo de colegios financiados con dinero público pero gestionados de forma privada; una fórmula que ya utilizó el laborista Tony Blair y que fue marginada años después por el gobierno de Gordon Brown, también laborista. Desde 2010, estas escuelas concertadas han pasado de unas 200 a casi 1.500 (cfr. Aceprensa, 25-03-2014).

Después vino la reforma del plan de estudios, con la que el gobierno quiso potenciar asignaturas básicas como lengua, matemáticas, ciencias, idiomas, historia y geografía. También introdujo un criterio en el ranking que valora la calidad de las escuelas: lo que da más puntos son los resultados de los alumnos en esas asignaturas.

Y ahora le ha llegado el turno a la profesión docente. Las dos medidas que peor han sentado a los sindicatos son las siguientes: se eleva el nivel de cualificación exigido para ser profesor; y se establece que las mejoras del sueldo dependan de los resultados académicos de los alumnos. Además, las propias escuelas públicas deberán encargarse de mejorar la preparación de sus profesores. Y los directores gozarán de más competencias para que sean ellos –y nos las autoridades educativas locales– quienes decidan sobre los despidos de los profesores con bajo rendimiento.

Cambio e intereses creados
Estas medidas –sobre todo las dos primeras– han llevado a la Unión Nacional de Profesores a convocar una huelga en Inglaterra y Gales para el 10 de julio. A este sindicato, el más grande del ramo, se han unido otros cuatro. Se espera que sea la huelga del sector público más numerosa desde que la coalición llegó al poder.

Se eleva el nivel de cualificación exigido para ser profesor; y las mejoras del sueldo dependerán de los resultados de los alumnos

Pero el impacto de la huelga en los medios será contrarrestado en parte con el mensaje que Gove quiere mandar con la celebración de una cumbre internacional sobre innovaciones pedagógicas, entre el 9 y 10 de julio. El secretario de Educación reprocha a los sindicatos que sean reacios a las innovaciones en la enseñanza pública.

Así se desprende de un artículo publicado en The Telegraph y firmado conjuntamente por Gove; por el ministro de Educación de Portugal, Nuno Crato; y por Lucía Fígar, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid.

Para los tres dirigentes, una buena reforma educativa es la que combina la calidad y la equidad. Pero el empeño por extender la calidad de enseñanza al mayor número de gente posible, añaden, ha chocado de frente con “los intereses creados de quienes están decididos a echar por tierra la reforma, insistiendo en que las cosas deben seguir igual”.

Para justificar las medidas de Gove, apelan a la evidencia creciente en torno a lo que funciona en la educación. “Los sistemas que tienen éxito comparten características comunes: una mayor autonomía para los directores y los profesores; una rendición de cuentas más inteligente y rigurosa por medio de la evaluación externa; un esfuerzo permanente por mejorar la calidad de la enseñanza; un plan de estudios riguroso y académico; y el convencimiento de que todos los niños pueden sacarlo adelante”.

Aunque no mencionan estudios concretos, en Reino Unido es conocido el éxito académico de los colegios públicos de gestión autónoma, también en zonas deprimidas. Hace un año, por ejemplo, Stephen Twigg, responsable de la oposición laborista para temas educativos, no tuvo inconveniente en elogiar esos colegios y lamentó que no hubiera más.

La autonomía de las escuelas salió bien parada en los exámenes finales de secundaria del curso pasado: el 70% de los colegios públicos con mejores resultados son de enseñanza diferenciada por sexos (cfr. Aceprensa, 13-09-2013).

Nota

(1) En el marco de una amplia reestructuración del gobierno británico de cara a las elecciones de 2015, Michael Gove fue sustituido el 15 de julio como ministro de Educación. Ocupará su cartera Nicky Morgan, de talante más dialogante.


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