Iniciativas contra el «matrimonio» de homosexuales

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La pretensión de reconocer a los homosexuales el derecho a casarse y a adoptar está dando lugar a controversias legales y de opinión pública en distintos países.

En Canadá, las organizaciones homosexuales han sufrido un revés legal. El Tribunal de Apelaciones de la provincia de Alberta ha revocado una sentencia de un tribunal inferior por la que se pedía al gobierno que cambiara la Ley de Protección de los Derechos Individuales para prohibir la discriminación basada en la orientación sexual. La sentencia del Tribunal de Apelaciones dice que no corresponde a los jueces adoptar decisiones que competen al poder legislativo. «Con razón o sin ella, los electores de Alberta, hablando mediante sus representantes en el Parlamento, han declarado que la homosexualidad (…) no está incluida en las categorías protegidas por la Ley de Protección de los Derechos Individuales», afirma la sentencia. La ley es un documento neutral que no establece distinciones entre heterosexuales y homosexuales. Se espera que el caso llegue al Tribunal Supremo.

También en Estados Unidos el debate sobre la unión legal de parejas homosexuales está dando lugar a maniobras legales para evitarlo. El asunto tiene su origen en una sentencia de 1993 del Tribunal Supremo de Hawai. Esta sentencia dictaminó que la denegación de una licencia matrimonial a una pareja homosexual era una discriminación inconstitucional en razón del sexo, a menos que el Estado pudiera mostrar razones convincentes que justifiquen su negativa. Como reacción, en 1994 el Parlamento de Hawai aprobó una ley en la que se reafirmaba que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer. Pero existe el temor de que se produzca alguna decisión judicial que rechace las razones aducidas por el Estado para negar una licencia de matrimonio a una pareja del mismo sexo.

Leyes en contra, en 19 Estados

En tal caso, Hawai se convertiría en un «paraíso matrimonial» para parejas homosexuales de cualquier Estado que irían a casarse allí. A la vuelta, sus propios Estados estarían obligados a reconocer tales «matrimonios», de acuerdo con la Constitución.

Para evitar que pueda producirse esta situación, 19 Estados -entre ellos, California- están considerando iniciativas legales que impedirían reconocer los «matrimonios» entre personas del mismo sexo, realizados en cualquier Estado. En Dakota del Sur y Utah se han aprobado ya leyes en este sentido. En el Senado norteamericano se está redactando una Ley de Defensa del Matrimonio. El asunto ha irrumpido incluso en la campaña presidencial republicana, en la que tanto Dole, como Buchanan o Forbes se han pronunciado a favor de la «defensa del matrimonio».

En Holanda, el próximo día 25 empezará a debatirse en el Parlamento el proyecto de ley sobre «Formas de vida y derecho familiar», que atribuye derechos a las uniones legales de homosexuales. El texto propuesto por el gobierno (cfr. servicio 119/95) excluye el matrimonio de homosexuales. Pero admite que puedan inscribirse como pareja en el registro civil, con las mismas ventajas jurídicas que un matrimonio.

El proyecto excluye, en principio, que las parejas homosexuales puedan adoptar niños. Pero la prohibición se puede soslayar, al permitir que adopte una persona soltera o que una mujer sola conciba un hijo por inseminación artificial.

Ante el inminente debate, las facciones de los partidos gubernamentales (socialistas, liberales y verdes) han reavivado la polémica en los medios de comunicación para que la ley reconozca la posibilidad de matrimonio y adopción a parejas de homosexuales. En cambio, conservadores y democristianos se oponen a tal pretensión.

La mayor asociación intermediaria de adopciones en Holanda ha declarado que las primeras víctimas de tal medida serían las parejas que están en la lista de espera para adoptar a un hijo, pues los países extranjeros se negarán a confiar sus niños huérfanos a parejas de gays o lesbianas. Entre las voces disonantes se encuentra también la del «eurocomisario» de Asuntos Exteriores, Hans van der Broek, que afirmó ser partidario de la adopción sólo dentro del matrimonio, y que esta institución se debe reservar para la unión de un hombre y una mujer.

Frente a los homosexuales que reivindican la adopción como un derecho, otras voces han replicado que en la adopción se trata de dar padres a un niño y no al revés, y mucho menos puede utilizarse para dar respetabilidad legal a minorías. El parlamentario demócrata cristiano Hans Hillen ha advertido que si se trata de equiparar la unión de homosexuales al matrimonio, se acabará por reconocer también la poligamia, pues al fin y al cabo la minoría musulmana es más amplia en Holanda que la minoría homosexual.

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