Celibato sacerdotal y abusos sexuales

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Ante los casos de abusos sexuales cometidos por clérigos algunos sectores vuelven a planear su relación con el celibato sacerdotal.

Al salir a la luz pública algunos casos de abusos sexuales contra menores cometidos por clérigos, algunos sectores utilizan estos lamentables hechos para arremeter contra el celibato sacerdotal. Pero esta asociación olvida que abusos de este tipo se dan también en otros ámbitos donde no se exige para nada el celibato: cfr. El celibato y el secretismo (Aceprensa, 3-04-2002).

En la crisis de este tipo en Estados Unidos en 2002, los datos aportados mostraron que no había ninguna prueba de que los abusos tuvieran algo que ver con el celibato sacerdotal. Los datos estadísticos respecto a EE.UU. fueron recogidos en Balance y final de un escándalo (Aceprensa, 10-03-2004).

Otras cuestiones sobre el mismo asunto se abordan en Aceprensa (19-06-2002), que incluía las siguientes preguntas:

¿Qué incidencia tiene el problema de abuso de menores entre el clero?

Philip Jenkins, profesor de Historia y Estudios Religiosos en la Universidad Estatal de Pensilvania, no católico, autor del libro Pedophiles and Priests (Oxford University Press, 1996), recoge un estudio referido a la diócesis de Chicago, que examinó los datos de unos 2.200 sacerdotes que sirvieron en la diócesis de 1963 a 1991. Se consideró prueba de mala conducta no una condena legal en los tribunales, sino el consenso de que una determinada acusación estaba probablemente justificada. “Con esta baja exigencia de prueba -dice Jenkins-, el informe concluyó que unos 40 sacerdotes, en torno al 1,8% del total, eran probablemente culpables de mala conducta con menores en algún momento de su carrera. Dicho de otro modo, no había ninguna prueba contra más del 98% del clero parroquial. Como otras organizaciones que trabajan con niños no han hecho estudios tan amplios, no podemos saber si la incidencia entre el clero católico es mayor o menor que entre los profesores, asistentes sociales o monitores de scouts”.

¿Es un problema específico o más grave en la Iglesia católica que en otras?

A pesar de que la atención se ha centrado en la Iglesia católica, “la mayoría de las iglesias norteamericanas donde se han producido acusaciones de abusos sexuales a menores son protestantes, y la mayoría de los acusados no son clérigos ni directivos, sino voluntarios”. Así escribe The Christian Science Monitor (abril 2002), revista conocida por su rigor, haciéndose eco de los datos contenidos en los informes nacionales que anualmente publica Christian Ministry Resource (CMR).

CMR hace una encuesta nacional entre unas 1.000 instituciones eclesiásticas (congregaciones, parroquias...) y, desde 1993, ha preguntado también sobre denuncias de abusos sexuales. Como promedio, un 1% de las congregaciones encuestadas comunicaban casos de abusos de este tipo. “Los católicos han acaparado toda la atención de los medios de comunicación, pero este problema es mayor en las iglesias protestantes simplemente porque son muchas más”, dice James Cobble, director ejecutivo de CMR. De las 350.000 iglesias de EE.UU., 19.500 son católicas (un 5%).

Las conclusiones del CMR revelan también que “los abusos se dan más entre los voluntarios [que ayudan en las iglesias] que entre el clero o el personal directivo. Y, lo que es más sorprendente, los menores son acusados de abusos contra otros menores con tanta frecuencia como el clero y los directivos. En 1999, por ejemplo, el 42% de los presuntos autores de abusos fueron voluntarios, un 25% profesionales de las iglesias (incluido el clero) y un 25% otros menores”.

Un 21% de los casos se resolvieron por sentencia judicial o por acuerdos extrajudiciales.

¿La exigencia del celibato sacerdotal puede favorecer conductas sexuales desviadas?

El citado Philip Jenkins explica en unas declaraciones recogidas en First Things (mayo 2002): “Mis investigaciones de estos casos durante los últimos veinte años indican que no hay ninguna prueba de que los sacerdotes católicos u otros clérigos célibes estén más inclinados a incurrir en mala conducta o abusos que los clérigos de cualquier otra Iglesia, o que los laicos. Aunque determinados medios de prensa vean este asunto como una crisis del celibato, no hay nada que pruebe tal cosa”.


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