De nuevo, el Premio Nobel de Literatura opta por una obra de vanguardia, nada complaciente con el lector medio. Después de László Krasznahorkai (2025) y Jon Fosse (2023), ha sido otorgado a la canadiense Anne Carson, autora de una poesía minoritaria, exigente e intelectual. Está claro que las ideas del jurado del Nobel están en las antípodas de la literatura comercial y popular que promueven los grandes grupos de comunicación y muchas editoriales.
Anne Carson (Toronto, 1950) estudió Filología Clásica en la universidad de su ciudad natal. Más tarde enseñó la misma materia en Princeton y Berkeley. También ha sido profesora de literatura comparada y de escritura creativa.
Se doctoró con una tesis sobre la poeta griega Safo (ss. VII-VI a.C.), muy presente en su trayectoria académica y también en el conjunto de su literatura. A Safo ha dedicado buena parte de su labor como traductora, lo mismo que a los autores de la tragedia griega, principalmente Esquilo, Sófocles y Eurípides.
Desacralizar los clásicos
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En su caso, la vertiente académica está perfectamente integrada en su mundo literario, como ha reconocido la Academia Sueca al destacar “su obra audaz y creativa que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”.
No es Carson una escritora que se refugie en los clásicos para evadirse del presente, sino que en ellos encuentra sentido a su propia realidad, de una manera, además, desacralizadora. Esta actualización de los clásicos resulta muy original, aunque también ha sido motivo de crítica por adulterar, en ocasiones, los significados de los autores antiguos y de la mitología para sus propios fines. Esta vertiente anacrónica se aprecia también en sus traducciones.
Intelectualismo minoritario
Los temas de su literatura están dominados por un intelectualismo anclado en esta visión clasicista de la literatura y de la poesía. Carson aborda desde una perspectiva muy singular los temas literarios de siempre, buscando puntos de vista insólitos para hablar de la memoria, el deseo, la muerte, la vejez, el amor, la vida.
Carson recibió una educación católica, pero sus preocupaciones existenciales van por otros derroteros. No se considera creyente desde una punto de vista tradicional, sino alguien abierto al misticismo y al espiritualismo desde una mirada heterodoxa. En sus libros Cristal, ironía y Dios (1995) y Decreación (2005) se apoya en algunas ideas religiosas de Simone Weil para intentar una búsqueda de Dios en el vacío personal.
Fragmentación y experimentalismo
Un destacado rasgo de su literatura es la fragmentación y la mezcla de géneros, en su caso de una manera radical, pues en una obra suya pueden estar presentes casi todos. También es original cuando describe su propia vida en su texto íntegramente en verso, Autobiografía de rojo (1998).
Carson cultiva la poesía, la prosa, el ensayo, las cartas. Incluso recurre al libro objeto, como en el caso de Nox (2010), una obra concebida como una elegía a su hermano fallecido, compuesta por diferentes textos muy variados y de diferentes géneros.
Una obra poética culta y exigente
Su primer libro publicado fue Eros dulce y amargo (1986), donde aparece su teoría del deseo sexual, muy influida por el erotismo de Safo. A Safo también está dedicado su libro Si no, el invierno. Fragmentos de Safo (2002). Otro libro suyo es Agua corriente (1995), donde recupera muchas poesías tempranas que hablan de memoria y también de sus viajes (como el que hizo por el Camino de Santiago). De 2001 es uno de sus poemarios más citados por su vertiente biográfica, La belleza del marido, donde en clave poética relata su matrimonio fracasado con el amor de toda su vida. Variado también es el contenido de Hombres en sus horas libres (2000). Su último libro publicado es Norma enrevesada (2024).
Anne Carson está muy bien editada en España gracias a los sellos Lumen, Pre-Textos y Vaso Roto.
2 Comentarios
Hola
No vi que recomendaras específicamente alguno de sus libros.
Para entrar en su mundo poético puede servir su libro “Agua corriente”, de los primeros que escribió, donde emplea diferentes géneros, algo habitual en sus escritos.