Una solidaridad muy especial: ayudar a la formación de sacerdotes sin recursos

publicado
DURACIÓN LECTURA: 5min.
Una solidaridad muy especial: ayudar a formar sacerdotes sin recursos
Socios y amigos de la Fundación CARF durante una peregrinación a Roma (foto: CARF)

Cuando un obispo de Uganda o de Vietnam quiere enviar a uno de sus sacerdotes a especializarse en Roma o en Pamplona, el primer obstáculo que encuentra no es académico sino económico. Los 20.000 euros anuales que cuesta la formación completa –matrícula, alojamiento, manutención– están fuera del alcance de la mayoría de las diócesis del sur global. Para que esa brecha no determine quién puede formarse y quién no, trabaja desde hace casi cuatro décadas la Fundación CARF, una institución española que financia la formación integral de seminaristas y sacerdotes diocesanos y religiosos de todo el mundo.

La fundación nació en 1989, impulsada por el beato Álvaro del Portillo, sucesor de san Josemaría Escrivá al frente del Opus Dei. La iniciativa respondía a una necesidad concreta: la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (PUSC), recién fundada en Roma por impulso de san Juan Pablo II y del Opus Dei, y las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, en Pamplona, ofrecían una formación de primer nivel, pero la mayoría de quienes tenían vocación y aptitudes para estudiar allí venían de diócesis que no podían costearlo. La Fundación CARF nació para cerrar esa brecha.

Casi dos mil estudiantes de 85 países

A día de hoy, la fundación apoya a cerca de dos mil seminaristas y sacerdotes que estudian en ambas universidades. En el último ejercicio, procedían de 85 naciones, repartidos entre cinco continentes: 25 africanas, 25 europeas, 13 asiáticas y las restantes, americanas. Desde sus inicios, el total de países de origen ha llegado a 130; son más de mil doscientas las diócesis, y más de 300 órdenes religiosas, que han enviado candidatos.

La formación que reciben combina la especialización académica –Teología, Filosofía, Derecho Canónico o Comunicación Social Institucional– con la vida en seminarios y colegios internacionales, como Sedes Sapientiae en Roma o Bidasoa en Pamplona, donde conviven sacerdotes y seminaristas de todo el mundo. La apuesta es que un sacerdote bien formado no es solo alguien que sabe más, sino alguien que puede servir mejor a su comunidad, y que ese servicio tiene un efecto multiplicador que va mucho más allá de su propia parroquia. La formación académica e intelectual se complementa así con la humana y la espiritual, dimensiones que la fundación considera inseparables del ministerio al que estos sacerdotes están llamados.

Así lo muestra un documental estrenado en 2025. La Universidad Pontificia de la Santa Cruz (PUSC) celebró su 40 aniversario, y la Fundación CARF aprovechó el encuentro anual de benefactores en Roma para proyectar Testigos, un repaso a la historia de una institución que ha formado sacerdotes de todo el mundo desde 1984.

La Fundación CARF no recibe subvenciones públicas; se sostiene gracias a unos 5.200 donantes anuales

Aportaciones modestas de muchos

La Fundación CARF no recibe subvenciones públicas. Su independencia se sostiene gracias a unos 5.200 donantes anuales, lo que revela algo sobre su modelo: no vive de grandes mecenas, sino de aportaciones modestas y continuadas de personas que ven en la formación de un sacerdote un bien que alcanza a comunidades enteras. En 2025, los recursos totales superaron los 10,4 millones de euros, procedentes de donaciones periódicas y puntuales, legados y testamentos, y rentas del patrimonio.

La fundación gestiona un fondo de dotación –un endowment– cuyo valor a finales de 2025 alcanzó los 36,2 millones de euros, invertidos con criterios conservadores y bajo parámetros de responsabilidad social. El objetivo es garantizar la continuidad de las ayudas con independencia de los ciclos económicos. En 2025, ese fondo aportó más de 620.000 euros para becas, el 10% del total concedido.

Un fruto que se mide de muchas formas

Los resultados de casi cuatro décadas de trabajo se pueden desglosar de varias maneras. En términos académicos, los alumnos apoyados por Fundación CARF defendieron 66 tesis doctorales en el último curso y publicaron 55 libros. El acumulado desde 1989 supera las 2.700 tesis y los 2.200 volúmenes.

Otra forma de medir el impacto es seguir la trayectoria de quienes fueron seminaristas hace veinte o treinta años. Desde los inicios de la Fundación CARF, 129 exalumnos han sido ordenados obispos o arzobispos, y cuatro de ellos creados cardenales. Por ejemplo, en 2025, fue ordenado arzobispo de Rosella y nuncio apostólico en Honduras uno de ellos: Simón Bolívar Sánchez Carrión, nacido en Ecuador.

Pero el impacto más extendido, y el más difícil de cuantificar, es el que se produce en miles de parroquias donde un sacerdote con una formación sólida e integral se convierte en referencia no solo espiritual sino también humana y cultural para toda una comunidad. Como señala la propia fundación, ese sacerdote acaba siendo “un polo de desarrollo espiritual, pero también humano, cultural y social, allá donde desempeñe su labor”.

Una solidaridad muy especial: ayudar a formar sacerdotes sin recursos
Visita al Colegio Sacerdotal Altomonte, en Roma (foto: CARF)

La mochila que viaja al fin del mundo

Otra iniciativa de la fundación es la Mochila de Vasos Sagrados. Cada seminarista que termina sus estudios y regresa a su diócesis para ser ordenado recibe una mochila con todo lo necesario para celebrar la Eucaristía: cáliz, patena y alba cosida a medida por las voluntarias del Patronato de Acción Social, mientras rezan por cada estudiante. El detalle no es menor: muchos de estos sacerdotes regresan a zonas donde celebrar la misa con dignidad material no está garantizado. La mochila les acompaña durante años, a veces décadas, a comunidades que de otro modo no dispondrían de los elementos litúrgicos necesarios.

En 2025, el Patronato celebró la 29.ª edición de su Mercadillo Solidario en Madrid –con ediciones adicionales en Zaragoza– para recaudar fondos destinados a estas mochilas y a otras ayudas materiales, como objetos litúrgicos para iglesias sin recursos o asistencia médica para sacerdotes desplazados de sus países de origen.

Una inversión de largo alcance

Cientos de sacerdotes escriben cada año a la fundación pidiendo oraciones para continuar su misión. La Fundación CARF las ofrece por ellos, y también por los donantes, vivos y difuntos, en la misa que se celebra diariamente en una iglesia de Madrid.

En palabras del presidente de la fundación, Fernando Martí Scharfhausen: “Cada oración y cada donativo dejarán una huella profunda en la eternidad”. Una forma de decir que los frutos de este tipo de trabajo raramente son inmediatos, pero sí que son perennes.

Apúntate a la newsletter

Cada jueves, lo mejor de Aceprensa en una newsletter gratuita.

Contenido exclusivo para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Bizum al 10010
Cómo hacer tu donativo
  1. Abre la app de tu banco y entra en Bizum.
  2. Elige Enviar dinero a una ONG o «donaciones».
  3. Escribe el código 10010 y comprueba que aparece Fundación Methos.
  4. Indica la cantidad que quieras y confirma.

Si tu banco no tiene la opción de donaciones, envíalo como un Bizum normal al 10010.

Funcionalidad exclusiva para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta para poder comentar. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.