Tras una travesía vertiginosa, Ousman Umar llega a Barcelona con la ilusión de una vida muy diferente. En sus primeros meses descubrirá todo tipo de dificultades para cumplir con sus expectativas, hasta que un día aparece Montse, una extrovertida catalana que se ofrece a ayudarle en lo que necesite.
El cine social sobre inmigración en los últimos años se ha convertido casi en un género, con algunas películas tan sugerentes como Yo capitán, On falling, Muy lejos o Adú, y un buen número de títulos con menos personalidad y entidad dramática. Esta primera película de Dani Sancho parte de la historia real de Ousman Umar, un niño ghanés que durante cinco años tuvo que recorrer 21.000 kilómetros para llegar a Barcelona, el país de los blancos. Algunas décadas después, el propio Ousman contó su historia en un libro que sirve de base para la película.
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El guión acierta en su estructura temporal, conectando presente y pasado sin cargar las tintas, pero utilizando la elipsis para interpelar directamente la imaginación y la sensibilidad del espectador. Emma Vilarasau compone un personaje adorable, con una naturalidad, empatía y sentido del humor que hacen que la película evite caer en un didactismo ingenuo y artificial. Con una contención admirable, la trama se desarrolla con delicadeza y ritmo de cine de aventuras, dosificando la emoción hasta llegar a un final espléndido.
La película fue presentada en el pasado Festival de Málaga y suscitó el aplauso unánime de crítica y público en cada uno de los pases.