“Creo que en el cine español actual hay una voluntad común de mostrar las dos caras de la moneda”

publicado
DURACIÓN LECTURA: 5min.
Laura García Alonso dando indicaciones a Alba Sáez. Foto: Quim Vives 07/5/2025

Aunque acaba de estrenar Corredora, su ópera prima, en el Festival de Málaga, Laura García Alonso lleva 13 años dedicada a la profesión de directora y guionista de cortometrajes, películas y series. Desde su formación inicial en la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC), esta cineasta ha podido elaborar un lenguaje propio en el que la salud mental y la psicología de los personajes son fundamentales, al igual que el trabajo en equipo con los actores. 

El primer pase de la película en Málaga logró el murmullo inmediato del público y la crítica, señal de que podía ser una de las favoritas para los grandes premios. Finalmente terminó ganando el premio ASECAN a la mejor ópera prima, un premio que confirma que estamos ante una voz a tener muy en cuenta en el cine español. Este viernes estrena su película en salas de cine.

Corredora toca un tema muy actual como es la salud mental en la adolescencia tardía, y en concreto en el deporte. ¿Cómo fue el proceso de documentación para escribir este guión sobre algo tan específico?

– En mi entorno más próximo había una persona con una enfermedad mental grave; lo que es ficcionado es el contexto del deporte de élite. Desde fuera conocía un poco ciertos síntomas, pero tuve que documentarme mucho más a fondo conociendo de primera mano a deportistas que habían tenido algún tipo de crisis, psiquiatras, gente que convive con personas con trastornos, etc. Queríamos retratar de una manera realista que evitase los estereotipos y una excesiva manipulación dramática.  

– Precisamente en el cine español reciente parece que hay una tendencia de facilitar que el espectador entienda a personajes con personalidades o circunstancias poco convencionales . Estoy pensando en películas como Sorda o Los domingos, que son títulos que tienen esa intención de apertura y comprensión de lo diverso en un país más bien polarizado.

– Desde luego. Tanto Alauda Ruiz de Azúa como Eva Libertad son cineastas extraordinarias y yo todavía me veo muy pequeña a su lado. Sorda y Los domingos ponen al espectador en una situación de cierta incomodidad ante lo desconocido, de una manera muy sensible y necesaria. Como dices, creo que en el cine español actual hay una voluntad común de mostrar las dos caras de la moneda. En la familia que protagoniza Corredora todos tienen un punto de vista válido y que yo comparto con ellos. No hay un manual de instrucciones para la vida, y esos puntos de vista tan diversos que hay en la familia son muy válidos y complementarios. Y en concreto, creo que este festival de Málaga es un escaparate para todo este tipo de historias con debate de ideas y posiciones. Hay una sensibilidad especial en dar voz a este tipo de relatos. 

“No hay un manual de instrucciones para la vida, y esos puntos de vista tan diversos que hay en la familia son muy válidos y complementarios”

– En la recientemente premiada Sirāt fue muy alabada la edición de sonido. En tu película también tiene un protagonismo fundamental para describir al personaje principal. Sus dificultades en la comunicación verbal conectan con una cierta adicción a  evadirse con un tipo de música electrónica invasiva e hiperestimulante.  

– La verdad es que fue un trabajo muy cercano con el equipo de sonido y la compositora de la banda sonora. Queríamos transmitir aquello que le sucede en la cabeza a la protagonista, sin que fuera muy literal. Me parecía mucho más interesante evocar ese mundo interior, y encontramos esta manera de entender toda esa presión mental que siente ella, como ese ruido mental del que habla en la película. Por eso ella necesita esa música ruidosa y rítmica que pudiese tapar ese griterío interior de manera muy envolvente. Es una manera de expresar la psicosis procurando ser algo más originales y elípticos.

– ¿Te parece que ahora mismo las generaciones más jóvenes tienen esa carencia de silencio, de una pausa algo más reflexiva ante la vida? Algo que, en cierta medida, el cine puede dar.

– Está claro que vivimos en tiempos frenéticos por querer estar en mil sitios a la vez, consumir muchos contenidos digitales, y cada vez hay menos espacio para parar, no hacer nada, “aburrirse” y reflexionar. Y eso evidentemente está en la película. Cris es una chica que corre constantemente, actúa y, de repente, se encuentra con la obligación de parar. Eso es algo muy típico de mi generación, ese querer estar y destacar en un ambiente muy competitivo, que puede llegar a ser muy nocivo. Pero mirar dónde estás y recapacitar es muy necesario.

“Eso es algo muy típico de mi generación, ese querer estar y destacar en un ambiente muy competitivo”

– Hay otro tema muy actual en la película : el culto al deporte, una especie de nueva religión que parece solucionar todos los problemas.

– Efectivamente. Algo que intentábamos sugerir era precisamente que algo que se supone bueno para ti puede convertirse en una obsesión perjudicial. De hecho, es uno de los argumentos que utiliza el psiquiatra al mostrarle a la protagonista que el deporte puede ayudarle, pero que quizás el ambiente de alta competición puede no sentarle muy bien. El obsesionarse por tener el mejor cuerpo, las mejores marcas, la mejor salud, etc. puede dañar su mente. Así que correr para ella puede convertirse en un arma de doble filo.

– Esta película busca hacer partícipe al espectador de la construcción de la historia, y más en concreto de la interioridad de la protagonista

– Todo el principio de la película es muy desconcertante. Supone un cierto reto al espectador, porque estás siguiendo a un personaje en el que no es fácil distinguir entre la realidad y lo imaginario. Y en esa maraña psicológica hay un incidente en el que parece que la película se convierte en otra. Hasta entonces era una historia de competición deportiva de alto rendimiento, y después pasa a ser un relato de recuperación y conocimiento de sí misma. Ahí aparecen los efectos secundarios de las medicinas que toma y el reencuentro con su familia. Con este recorrido no he querido ser muy conclusiva, dejando abierta la historia pero mostrando una esperanza en la recuperación. 

–Hay una metáfora que unifica toda la película: el atletismo, y cómo la protagonista más que correr parece que está huyendo.

– Exacto. Ella descubre algo en esa huida que le hace cambiar y conocerse a sí misma. Decide darse una oportunidad para curarse a ella misma antes de seguir peleando por una medalla.

Si has llegado hasta aquí, es que valoras el periodismo de análisis. Suscríbete para acceder a todos nuestros artículos.

Contenido exclusivo para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Funcionalidad exclusiva para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta para poder comentar. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.