La publicación de El mundo perdido en 1912 confirmó que Arthur Conan Doyle era mucho más que el creador de Sherlock Holmes. En esta novela de aventuras, el autor británico combina exploración científica, humor y fantasía para construir un relato trepidante que todavía conserva intacta buena parte de su capacidad de fascinación.
La historia arranca cuando el temperamental profesor Challenger asegura haber descubierto en Sudamérica una meseta aislada donde sobreviven animales prehistóricos. Ridiculizado por la comunidad científica, organiza una expedición para demostrar sus afirmaciones. El narrador es el joven periodista Edward Malone, que se une al grupo movido tanto por el afán profesional como por el deseo de impresionar a la mujer de la …
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