El último Cónclave es un libro que narra los últimos días del Papa Francisco y el proceso de elección de León XIV, escrito a cuatro manos por dos vaticanistas. Pero no es “solo” un libro. Es una obra que se lee, se ve y se escucha. Un pulso que se logra, a veces, cuando los autores se exponen a contar una historia en primera persona.
Podría decirse que el libro de Gerard O’Connell y Elisabetta Piqué empezó a escribirse –en sus propias vidas– hace más de una década, cuando los cardenales eligieron al padre Jorge Bergoglio: el cura que bautizó a sus hijos, el arzobispo de Buenos Aires que conoció la noticia de la renuncia de Benedicto XVI por un llamado de Gerard, el que ya siendo Papa, antes de casarlos, sugirió a Elisabetta que no fuera a la ceremonia vestida con jeans… Y hasta aquí llega el spoiler.
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La elección del cardenal Bergoglio como sucesor de Ratzinger había sido pronosticada por O’Connell y luego narrada en su libro La elección del Papa Francisco: un relato íntimo del cónclave que cambió la historia.
El último Cónclave retoma ese ejercicio de contar lo que se puede saber e interpretar antes de que los cardenales se encierren en la Capilla Sixtina, pero lo hace sumando el estilo narrativo de Piqué, signado por décadas de experiencia como corresponsal de guerra, es decir: dinámico, agudo y comprometido.
El libro está dividido en cuatro partes: “Adiós al Papa Francisco” es la primera y lógicamente la más emotiva, pero cabe decir también, la más divertida. Le sigue una segunda parte digna de una serie: “La búsqueda de un nuevo Papa”, que reúne capítulos cargados de una adrenalina que solo un vaticanista puede tener en los días del precónclave y cónclave, unas páginas que son toda una lección de periodismo. La tercera, “El Cónclave”, es la más breve y la que narra el clímax de la intriga transformada luego de la fumata bianca, en la alegría y la serenidad que transmitió la aparición de León XIV en el balcón de la logia central de la Basílica de San Pedro.
O’Connell y Piqué introducen la figura poco conocida del cardenal Prevost, titulando la última parte del libro con una definición: “Un Papa misionero”, y dedican los últimos capítulos a describirlo, evidenciando la conexión con su antecesor: de ahí la decisión de subtitular el libro como “La última sorpresa de Francisco: la elección de León XIV”.