El documental dirigido por Andrés Garrigó interpela al espectador desde el primer momento con una pregunta que se mantiene a lo largo de todo el metraje: ¿es posible para un judío de convicción llegar a admitir a Jesús como el verdadero Mesías?
En la película se entrelazan historias de destacados científicos, intelectuales como Fabrice Hadjadj, artistas como el íntimo amigo de Picasso, Max Jacob o el rabino de Roma durante la segunda guerra mundial, Eugenio Zolli para llegar a su abrazo a Cristo y al catolicismo. El rodaje se ha realizado en diversos países como EEUU, Canadá, Brasil, Gran Bretaña y España.
La narración es ágil e intercala los principales hitos y diásporas en la historia del pueblo judío ( el más antiguo sobre la tierra actualmente) con el viaje espiritual de todos los protagonistas hasta llegar a la convicción plena -que para ellos no es una renuncia sino la culminación de una búsqueda- de que el catolicismo es la respuesta a las promesas cumplidas de la religión judía.
También refleja de una manera objetiva la relación de la Iglesia católica con los judíos en distintas etapas históricas sobre todo en Europa. Y los enormes avances realizados por los pontífices del siglo XX y XXI admitiendo errores pasados en relación a “nuestros hermanos mayores en la fe”: una expresión cada vez más usada para expresar la estrecha vinculación de ambas religiones.
Especialmente emotivas son las imágenes, filmadas en Argentina, de un encuentro en el que una adolescente de religión y raza judía le pregunta a san Josemaría Escrivá por su posible conversión al catolicismo. La viveza del santo católico al dirigirse a ella y la hondura de su respuesta no dejan indiferente.
En definitiva, es un documental dirigido a todo aquel que se pregunte por las raíces del cristianismo y, a la vez, por el misterio que rodea al pueblo judío, un pueblo con una viva conciencia de ser el pueblo elegido.