Del algoritmo al arte

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“Sansón y Dalila” (fragmento), c.a. 1609, atribuido a Peter Paul Rubens (CC: Sailko)   Los algoritmos y la inteligencia artificial (IA) cubren una enorme cantidad de funciones: desde la detección de enfermedades y la visualización de publicidad personalizada hasta el reconocimiento facial y la concesión de una hipoteca. Pero, como con tantas otras cosas, también tienen una aplicación creativa. En concreto, una aplicación en el arte para, entre otros, detectar fraudes y reconstruir obras. En septiembre de este año, en la National Gallery de Londres, un algoritmo dio la voz de alarma: el rubens comprado por 2,5 millones de libras en 1980 –entonces, un precio récord– era con gran probabilidad “no auténtico”. La obra en cuestión es Sansón …

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