Los judíos, Pío XII y la leyenda negra

TÍTULO ORIGINALGli ebrei, Pio XII e la leggenda nera

GÉNERO

Planeta. Madrid (1998). 242 págs. 1.900 ptas. 1988. Traducción: Justo Amado.

Cuarenta años después de la muerte de Pío XII, algunos le siguen acusando de pasividad ante el Holocausto por no haber denunciado públicamente el exterminio de los judíos por los nazis. Por otro lado, fueron millares los judíos que se salvaron de la muerte gracias a la actuación de la Iglesia. ¿Eran acciones aisladas de algunos católicos o formaban parte de un plan general? ¿Fue Pío XII un héroe o un pusilánime?

Para ofrecer elementos de juicio, el periodista italiano Antonio Gaspari ha reunido y estructurado una amplia documentación: testimonios de protagonistas de aquellos hechos (católicos y judíos), declaraciones de expertos, aportaciones de diarios de la época y conclusiones de libros con valoraciones históricas diferentes. De toda la documentación utilizada la de mayor interés son las ya publicadas «Actas y documentos de la Santa Sede relativos a la Segunda Guerra Mundial», tomadas de los archivos de la Secretaría de Estado, a través de las cuales se puede reconstruir la actividad del Papa y de la Santa Sede durante esos años. Gracias a los discursos y mensajes del Papa, las cartas que escribió a los nuncios, las notas personales del romano pontífice, o la correspondencia diplomática entre el Vaticano y los embajadores, se descubre el verdadero papel que Pío XII desempeñó ante la amenaza nazi.

Entre los diversos testimonios de judíos que fueron salvados por católicos destaca el de Israele Zolli, rabino jefe de la comunidad judía en Roma durante la ocupación nazi, que posteriormente se convirtió al catolicismo. También se incluyen relatos de católicos italianos que formaban la red de asistencia a los judíos extendida por toda Italia, y que testimonian cómo las acciones de acogida no hubieran sido posibles sin la intervención y apoyo del Papa. El sucesor de Zolli en el rabinato de Roma, Elio Zoff, declaró a la muerte del Pontífice que «cuanto hizo el clero, los institutos religiosos y las asociaciones católicas para proteger a los perseguidos, no puede haber tenido lugar sino con la expresa aprobación de Pío XII».

Sobre el polémico asunto del silencio del Papa ante el Holocausto, el autor recuerda que la Iglesia católica ya tomó postura contra la ideología nacionalsocialista y el racismo en la Encíclica de Pío XI Mit brennender Sorge (1937). Apoyándose en una sólida documentación y confrontando opiniones de expertos e historiadores, concluye que una denuncia pública del exterminio judío por parte de Pío XII hubiera tenido consecuencias nefastas, pues no sólo no hubiera ayudado a la comunidad judía, sino que habría acarreado fuertes represalias contra judíos y católicos.

Ricardo Vela

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