San Pablo en sus cartas

Encuentro. Madrid (2008). 360 págs. 21 €.

GÉNERO

El exegeta español Mariano Herranz (1928-2008) es conocido sobre todo por sus estudios sobre el sustrato arameo del Nuevo Testamento, aspecto que también se refleja en los capítulos de este libro. Poco antes de fallecer, dejó preparada la reedición de unos trabajos sobre el Nuevo Testamento, de carácter divulgativo, que publicó, junto con unos alumnos, en los años setenta. Los centrados en temas paulinos son los que ahora se publican en este volumen, teniendo en mente la conmemoración del segundo milenio del nacimiento del Apóstol, que se celebra en 2008.

El grueso de la obra son 15 capítulos, centrados en la figura del Apóstol y en su relación con Jesús, aunque también se tratan algunos aspectos de su pensamiento y de su estilo. Los capítulos son de tono divulgativo, pero no por eso dejan de tener rigor y un cierto nivel académico. En ellos se tratan aspectos sueltos de la vida y la obra de san Pablo: el libro, por tanto, no tiene carácter de manual. Más bien, podríamos hablar de una recopilación de ensayos, que sirven para aportar luces y profundizar en algunos puntos concretos o en dudas que surjan fruto de un estudio más sistemático de la obra paulina.

En el centro de los temas tratados se encuentra la tan debatida relación entre san Pablo y Jesús. A ella se dedican específicamente dos trabajos: en el primero, se traza una historia del debate y se estudia la terminología que usa el Apóstol cuando habla de su conocimiento de Jesucristo; en el segundo, se estudian las palabras de Jesús en las cartas paulinas, las alusiones que pueden detectarse, y la relación que san Pablo tuvo con la comunidad de Palestina, de la que recibió una tradición de Jesús que completó lo que él conoció por revelación directa.

En los primeros capítulos se estudia la figura de san Pablo desde diferentes puntos de vista, analizando al mismo tiempo la terminología que se le aplica: siervo de Jesucristo, predicador de Jesucristo, misionero, apóstol de los gentiles, pastor de almas. Otro conjunto de capítulos profundiza en algunos aspectos del pensamiento del Apóstol, deteniéndose en el enigma de la cruz. El capítulo final es de corte más filológico, e intenta explicar por qué a veces san Pablo no es muy comprensible: la hipótesis que se defiende es que a menudo se trata de malas traducciones al griego de un arameo previo.

En la presentación se han incluido las catequesis de varios miércoles que Benedicto XVI dedicó a san Pablo en 2006.

En conjunto, el libro puede ayudar a captar mejor toda la dimensión del gran Apóstol que fue san Pablo en los orígenes del cristianismo, a entender mejor su celo por las almas y su empeño por explicar bien lo que comprendió de la acción salvífica llevada a cabo por Jesucristo y las consecuencias que ésta tiene para nosotros, tanto entonces como en nuestros días.

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