Los lefebvrianos brasileños regresan a la Iglesia católica

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Durante una ceremonia celebrada el pasado 18 de enero en la catedral de São Salvador, en Campos (Brasil), el hasta ahora obispo cismático Licinio Rangel, junto con el resto de los miembros de la Unión Sacerdotal San Juan María Vianney, regresaron a la plena comunión con la Iglesia católica. En el documento de acogida, el Papa concedía la remisión de todas las penas canónicas que sobre ellos pesaban y afirmaba la profunda alegría que le producía este regreso.

La Unión Sacerdotal San Juan María Vianney cuenta 26 sacerdotes y unos 28.000 laicos en todo Brasil, la gran mayoría en el Estado de Río de Janeiro. Es una de las comunidades formadas en distintos países por seguidores del obispo tradicionalista francés Marcel Lefebvre, fallecido en 1991, que no aceptó las reformas del Concilio Vaticano II. En 1988, Lefebvre consumó un cisma al consagrar cuatro obispos sin el placet de la Santa Sede. Mons. Rangel recibió el episcopado en 1991, de manos de obispos ordenados ilícitamente por Lefebvre.

El obispo Rangel solicitó la readmisión en una carta enviada a Juan Pablo II el 15 de agosto de 2001. En ella expresaba su «perfecta comunión con la Cátedra de Pedro, reconociendo el Primado del Papa y su gobierno sobre la Iglesia universal» y declaraba que «por nada del mundo queremos separarnos de la Piedra sobre la que Jesucristo fundó su Iglesia».

El pasado 25 de diciembre, el Papa acogió la petición y encargó al Card. Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero, que recibiera a los tradicionalistas en la Iglesia católica. El Card. Castrillón es también presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, que se ocupa de facilitar la vuelta de los lefebvrianos a la Iglesia católica.

En el acto del 18 de enero, Mons. Rangel hizo la profesión de fe y el juramento de fidelidad al Papa. La Unión que encabeza ha quedado constituida en administración apostólica, sujeta directamente a la Santa Sede, con jurisdicción personal cumulativa con la del obispo de Campos. Los miembros de la Unión tienen permiso para seguir utilizando la liturgia de San Pío V, sustituida por el rito actual tras el Concilio Vaticano II.

El hecho no ha provocado reacción aparente por parte de la Fraternidad San Pío X, la organización internacional que agrupa a los lefebvrianos. En un comunicado oficial, su presidente, el suizo Bernard Fellay, uno de los obispos consagrados ilícitamente en 1988 por Lefebvre y sucesor suyo, ha declarado que el regreso de la Unión San Juan María Vianney a la comunión con el Papa no cambia la posición de la Fraternidad.

En la actualidad hay en el mundo unos 300 sacerdotes y cerca de un millón de laicos seguidores de Lefebvre. Después del cisma, varias comunidades tradicionalistas han vuelto a la Iglesia católica.

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