La televisión cambia de piel en España

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El año 2010 será uno de los más importantes en la historia de la televisión en España. Se producirá el “apagón analógico”, y solo existirá la Televisión Digital Terrestre; la cadena estatal, Televisión Española, dejará de emitir anuncios para mayor provecho de las privadas; se estrenarán fusiones y cambios de propiedad en las principales cadenas comerciales… En fin, materia para un futuro “Cuéntame cómo pasó”.

En abril está previsto que se produzca el “apagón analógico”. Sólo existirá Televisión Digital Terrestre (TDT) además de las plataformas de cable y satélite (gestionadas por Ono, Telefónica y Sogecable).

En septiembre de 2007, el 8,1% de la audiencia se generaba en TDT, mientras que ahora ya alcanza el 50%. Durante todo este tiempo, las televisiones generalistas nacionales -las que todavía se reciben en emisión analógica- han estado sumando un 60% de la audiencia en TDT. Las otras cadenas mantienen su parte de cuota sin diferencias de un año a otro: las “temáticas” acumulan un 20% de la audiencia en TDT; la Forta (televisiones públicas de las Comunidades Autónomas), algo menos del 12%; y las demás se hacen con el 8%.

La audiencia está cada vez más repartida. Entre 2006 y 2009, Antena 3, Telecinco y La 1 de TVE han bajado desde cuotas de audiencia del 20% hasta el 15%. De este modo, el paso de analógica a TDT implica un recorte en la audiencia de las grandes cadenas, aunque recuperan parte gracias a sus respectivos canales subsidiarios.

Nuevos en la plaza

El caso de Intereconomía (cuya cuota supera el 1,2% y a veces llega al 2%) resulta atípico dentro de la televisión. Nació de una radio que comenzó especializada en información económica y se ha transformado en un grupo multimedia. Una de sus últimas adquisiciones es el periódico La Gaceta. Intereconomía carece de derechos sobre retransmisiones deportivas, pero cuenta con uno de los programas deportivos que más interés genera (“Punto Pelota”). Su tertulia política diaria (“El gato al agua”) es el puntal de audiencia de la casa y supera con creces a la competencia. Incorpora poco a poco programas de salud, familia, humor y cine. La apuesta del grupo Intereconomía se basa en situarse ante los telespectadores como la réplica conservadora a los grupos “progresistas” Prisa-Sogecable y Mediapro.

La otra rara avis de la televisión en España es precisamente Mediapro (editora también del periódico Público), un tercio de cuya propiedad posee Jaume Roures (Barcelona, 1950), el productor de Vicky, Cristina, Barcelona y de otras películas de clara orientación ideológica (Comandante, Salvador [Puig Antich], Camino, etc). Se muestra orgulloso de su juventud trotskista y asegura: “Mis ideas no han cambiado nada. La crisis actual demuestra los fallos del capitalismo y da actualidad al mensaje de Marx” (El Economista, 14-08-2009). Lo que sí han cambiado son sus intereses.

La Sexta (Mediapro) se ha caracterizado desde el principio (primavera de 2006) por ser una cadena de entretenimiento basada en retransmisiones de fútbol, baloncesto y Fórmula 1, producción propia (“Buenafuente”, “El intermedio”, “Sé lo que hicisteis”) y series de ficción. Gracias a este plan de negocio, sus gastos en personal e infraestructuras resultan muy manejables: apenas tiene un centenar de empleados.

La irrupción de Roures en la televisión ha sentado mal, sobre todo en Prisa, que acusa al Gobierno de legislar de acuerdo con los intereses de los propietarios de Mediapro.

Desde hace pocos meses, Mediapro dispone de GolTV, por ahora el único canal de pago en la TDT. Tras las reiteradas peticiones de Roures al Gobierno, el pasado 13 de agosto se celebró una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros para aprobar una ley urgente que habilitaba la TDT de pago. Un par de semanas más tarde comenzaba la Liga BBVA en España, y GolTV vendía sus primeros contenidos de pago gracias a los partidos de Cristiano Ronaldo, Leo Messi y Andrés Iniesta. Sin embargo, para acceder al contenido de pago de GolTV se precisa un sintonizador especial, tres veces más caro de los 21 millones de unidades que ya había en los hogares españoles donde se veía TDT en abierto.

Todos al fútbol

Mediapro ha contratado derechos audiovisuales durante seis años por 2.584 millones de euros, y la deuda total del grupo supera los 3.100 millones, cantidad 25 veces más alta que los fondos propios (125 millones). Su cuenta de resultados no soporta el peso de la deuda, puesto que durante los pasados ejercicios ha tenido beneficios de entre 10 y 11 millones y pérdidas de más de 3 millones. De momento, una de sus opciones consiste en revender los derechos deportivos a cadenas públicas que emiten en abierto. Según el consejero delegado de la Sexta, José Miguel Contreras, GolTV será “la locomotora de un proyecto más amplio de televisión de pago” (ABC, 16-09-2009).

Como afirma el periodista Martín Mucha (El Mundo, 23-08-2009), nueve de cada diez abonados a la televisión de pago de Sogecable pagan por el fútbol. Sin embargo, los precios desorbitados que ha desembolsado Sogecable para adquirir los derechos de emisión no justifican el negocio, y han acabado suponiendo un quebradero de cabeza financiero para Prisa-Sogecable.

Para tener en cuenta la repercusión del fútbol en la televisión, conviene repasar lo que ha sucedido en los últimos años. En 2006, las cadenas que emitieron los partidos del Mundial de Alemania incrementaron de modo notable su audiencia, sobre todo la Sexta, que por aquel entonces acababa de aparecer. En 2008 Cuatro disfrutó de un pico muy pronunciado de audiencia, con una subida del 50% en número de telespectadores, gracias a su retransmisión de la Eurocopa. Poco después, La 1 de TVE subió más de dos puntos su porcentaje de audiencia a consecuencia de su programación especial sobre las Olimpiadas de Pekín.

El Mundial de Fútbol de Sudáfrica -cuyos derechos en España posee Cuatro- también servirá para inyectar una buena dosis de inversión publicitaria, pues se espera que la selección española haga un buen papel y el horario de los partidos coincide con el europeo.

Televisión de pago

Aparte de la TDT se encuentran tres grandes compañías de televisión de pago que suman una cuota de pantalla del 22%. Dos de estas compañías son empresas de telefonía y proveedoras de acceso a Internet (Ono y Telefónica), lo que les permite manejar unas estructuras y una tecnología rentables. Ono ha pasado de 922.000 abonados a finales de 2007 a 991.000 a mediados de 2009. Durante el mismo periodo, la TV de pago de Telefónica ha incrementado su número de clientes desde los 450.000 hasta los 609.500. Al contrario que los demás distribuidores de contenido audiovisual, Ono y Telefónica cuentan con la ventaja competitiva de ofrecer paquetes conjuntos de telefonía, Internet y televisión (incluidos canales específicos o también disponibles en otras plataformas). El operador Orange también incluye televisión en su oferta de productos.

Por otra parte, está la más veterana del sector, Digital Plus (propiedad de Prisa-Sogecable), con un número más o menos estable de dos millones de abonados. Sus deudas llevan años complicando la viabilidad de la empresa, de manera que Prisa ha vendido a Telefónica el 21% de las acciones de Digital Plus por 470 millones de euros. Se trata de una venta negociada durante mucho tiempo, y que finalmente se ha hecho realidad gracias a la tremenda rebaja de condiciones que planteaba Prisa. Antes de este acuerdo, se calculaba que la deuda de Prisa-Sogecable llegaba a los 5.200 millones de euros.

Las mejoras tecnológicas -emisión en alta calidad o formato panorámico, por ejemplo- no van de la mano con mejoras en la calidad de los contenidos, como reconocen los principales directivos de las televisiones. Pero sí van a permitir diversificar los ingresos. Para evitar el zapping, se está generalizando el patrocinio, las inserciones dinámicas y la locución de avisos comerciales breves por parte de los presentadores de cada programa. La legalización de la TDT de pago constituye otra oportunidad.

Las dificultades para hacer una televisión de calidad, y con difusión y audiencia suficientes, son enormes. Sirvan como ejemplo las fuertes dudas que existen sobre la viabilidad de Popular TV (propiedad de la Cope) o de Veo (propiedad de RCS-Unedisa, editora en España de El Mundo), que cierra 2009 con 12 millones de pérdidas.

Fusiones de conveniencia

De momento, la situación es tan tensa que ha forzado a diseñar planes de fusión o de estrecha colaboración entre emisoras, pasando por encima de las diferencias ideológicas. Dos han sido las más sonadas en este fin de año.

De una parte, el acuerdo entre Antena 3 de Planeta y la Sexta de Mediapro, mediante un canje de acciones entre ambas compañías y que tendrá al grupo Antena 3 como principal accionista. Las dos cadenas implicadas mantendrán su marca y su personalidad propias. El acuerdo les permitirá gestionar hasta ocho canales en TDT, incluidos dos de pago. Su amplio abanico de programación conjunta les dará una clara ventaja competitiva. En el accionariado de Antena 3 y Mediapro participan importantes grupos multimedia extranjeros, como De Agostini y Bertelsmann en Antena 3 o la mexicana Televisa en Mediapro.

En el otro gran acuerdo, la italiana Mediaset (propietaria de Telecinco) compra el 80% de las acciones de Cuatro y un 21% de Digital Plus. Desde que el Gobierno eliminó las trabas legales que evitaban la concentración de medios audiovisuales, se empezó a especular sobre con quién se fusionaría Cuatro. Al final, Prisa, ahogada por su deuda, no ha tenido otro remedio que deshacerse de gran parte de su aventura televisiva, en lo que se interpreta más como una adquisición que una fusión. Silvio Berlusoni, tan criticado por los medios de Prisa y dueño de Mediaset, se convierte en el principal accionista.

El resultado de este panorama de fusiones es muy favorable para las grandes cadenas, que dispondrán de una posición dominante para pactar con los anunciantes e imponer condiciones que ahoguen a las pequeñas cadenas como Popular TV, Veo o Intereconomía. Y a pesar de este escenario, la Uteca (Unión de las Televisiones Comerciales Asociadas) ha criticado la nueva estrategia comercial de las cadenas autonómicas de la Forta, basada en una gestión conjunta de su publicidad a nivel nacional y una rebaja de sus tarifas.

La financiación de la televisión pública

Por otra parte, el nuevo modelo de RTVE (Corporación de TVE) acumula serias dudas. Para empezar, la Comisión Europea va a pasar bajo su lupa algunos puntos de la nueva financiación de esta entidad estatal. En concreto, la Comisión no ve con buenos ojos la obligación que se impone a las compañías de telecomunicaciones y a las cadenas privadas de aportar a RTVE un canon anual, correspondiente al 0,9% y 3% respectivamente de sus ingresos (no de los beneficios). Casi al mismo tiempo, el Tribunal Supremo ha planteado ante el Tribunal Constitucional la validez de una medida similar con que se obliga a las televisiones españolas a invertir el 5% de sus ingresos (no de los beneficios) en producciones cinematográficas españolas.

Las televisiones disponen además de otra ventana de emisión: la web. En los últimos años casi todas han mejorado su oferta en Internet, en especial RTVE. Ahora es posible seguir en directo algunas retransmisiones online con bastante calidad, consultar programas ya emitidos, inspeccionar la videoteca o participar en los foros de la cadena. Además, y como sucede en el caso de YouTube, los vídeos en Internet permiten nuevos formatos de publicidad.

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