Los norteamericanos de ingresos medios son los más generosos en sus donativos

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Duración lectura: 3m. 47s.

Si se aprueba el recorte de gastos federales para equilibrar el presupuesto estadounidense en el año 2002, las llamadas charities verán disminuir sus ingresos de origen estatal. Para mantener sus proyectos sociales, estas entidades sin ánimo de lucro -muchas de ellas benéficas- tendrán que remover más a fondo los bolsillos de empresas e inversores privados. Algo que difícilmente llenará el vacío que dejen los fondos públicos.

El sector empresarial, con sensacionales beneficios en 1995, podría dar algo más de sí. Pero sería ilusorio esperar de él la panacea, porque de los 120.000 millones de dólares captados anualmente en donativos por las charities, sólo la vigésima parte procede de empresas. Además, los donativos de empresas han disminuido (de 7.100 millones a 6.100 millones de dólares) desde 1989.

En Estados Unidos hay más de un millón de organizaciones sin ánimo de lucro, con fines tan variados como la protección de los patos, la propagación de una creencia o la lucha contra el cáncer. De supervisarlas se encargan el National Charities Information Bureau y el Better Business Bureaus’ Philanthropic Advisory Service, que examinan los mecanismos de captación de fondos, los sueldos de los directivos o representantes, el uso de los fondos, etc. Aunque su trabajo consiste principalmente en desvelar lo peor de las charities, de hecho tres de cada cuatro organizaciones de este tipo logran puntuaciones elevadas en sus valoraciones.

Otro control lo ejerce el Fisco (Internal Revenue Service, IRS). Pues cualquier organización benéfica que colecte más de 25.000 dólares por año -si no es una Iglesia o una institución eclesiástica- está obligada a responder anualmente al formulario 990 del IRS, donde se detallan las partidas de ingresos y gastos. Los resultados han de ser públicos, y muchas instituciones los envían por correo a sus donantes, gratuitamente o a un precio mínimo. Pero no todas lo hacen. Lo comprobó recientemente un periodista de U.S. News & World Report, que telefoneó a 25 charities haciéndose pasar por un donante potencial que, antes de dar dinero, deseaba que le enviaran el informe 990 de la organización. Al cabo de un tiempo, sólo 13 le habían enviado una copia gratuita del documento.

En lo que se refiere a las donaciones de personas privadas, las encuestas de 1994 revelan que los estadounidenses que dieron un porcentaje más elevado de sus ingresos -el 13%- no fueron los más ricos, sino personas de renta media (de 40.000 a 49.999 dólares anuales). Las personas con otras rentas dedicaron porcentajes muy inferiores, que oscilaban entre el 1,1% (los de ingresos entre 50.000 y 59.999 dólares anuales) y el 3,2% (los de mayor renta). Sin embargo, quienes tenían las rentas menores (por debajo de 10.000 dólares) dedicaron un estimable porcentaje de ella (el 2,7%) a donativos.

En los últimos meses, muchas de las grandes charities están recaudando dinero a través de Internet y otras redes de telecomunicación, y algunas admiten sugerencias y contribuciones directamente por el correo electrónico. Incluso las asociaciones benéficas locales han entrado en la teleraña informática para extender la gama de sus donantes.

En el número del pasado 4 de diciembre, U.S News & World Report clasificó en varias categorías las 50 principales charities, según la recaudación privada que lograron en 1994. En el grupo de “Servicios Humanos”, las primeras son el Ejército de Salvación, la Cruz Roja y la red de bancos de alimentos Second Harvest. En el ámbito sanitario, las asociaciones contra el cáncer y las enfermedades de corazón. Entre las que reparten ayuda internacional, destacan World Vision y Catholic Relief Services. La mayor parte de las que persiguen un fin directamente religioso son evangélicas, encabezadas por Campus Crusade y la Christian Broadcasting Network. Entre las dirigidas a la juventud, las más populares son Boys & Girls Clubs of America y los Boy Scouts. Y las más acreditadas por su dedicación al medio ambiente son Nature Conservancy y Ducks Unlimited.

Pero si se tienen en cuenta los ingresos totales (ayudas públicas, privadas y otros recursos), sobresalen YMCA (Asociación Cristiana de Hombres Jóvenes) de Chicago y Catholic Charities USA, con 1.900 millones de dólares, de los que gastaron 1.800 y 1.900 respectivamente. Luego, la Cruz Roja americana, que gastó 1.700 millones, y el Ejército de Salvación (1.400 millones). Serán éstas las que, por su mayor dependencia de las ayudas públicas, sientan más los recortes del presupuesto.

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