Por una nueva economía. Las falacias de la ciencia económica

TÍTULO ORIGINALThe Death of Economics

Anagrama. Barcelona (1995). 301 págs. 2.500 ptas.

La dificultad para salir de la crisis económica actual está mostrando que las respuestas de la ciencia económica ortodoxa son insuficientes. De ahí que aparezcan propuestas que van en contra de la teoría económica convencional. Una de ellas es la de Ormerod, que ha sido profesor de Ciencias Económicas en las Universidades de Londres, Manchester y Aberystwyth, y colaborador en centros de investigación económica. Ormerod ha escrito un libro para no iniciados, en el que los tópicos actuales en materia económica se describen y critican brillantemente, y las matemáticas ocupan el lugar secundario e instrumental que les corresponde. Frente a los economistas de los noventa, más matemáticos teóricos que analistas de la realidad, el método de estudio de Ormerod parte de los economistas clásicos.

La crítica razonada deja espacio a las alternativas. Descarta la teoría del equilibrio general competitivo, fundamento de la teoría económica actual y base del mercado libre absoluto, por su aplicación utópica de un método lineal de análisis económico. Según Ormerod, la economía moderna es un sistema no lineal complejo, en el que el funcionamiento global no puede deducirse simplemente de la suma de los actos de sus componentes. Por eso, no parece posible que el comportamiento de dichas economías pueda derivarse de la extrapolación a escala global de la conducta de los individuos, concebidos según el idealizado homo oeconomicus de la teoría económica.

Su propuesta es aplicar un método no lineal que permitiría valorar factores que alteran el curso normal del fenómeno económico. Así el análisis se alejaría de la concepción actual de la existencia de los ciclos económicos, basados en la dualidad expansión-recesión. En esta misma línea de pensamiento rechaza la disyuntiva inflación-desempleo, y los métodos de medición de la renta nacional que no tienen en cuenta en sus valores netos la destrucción de los recursos naturales. Los recursos forman parte de la riqueza nacional lo mismo que la producción, y por tanto su destrucción implica un coste añadido.

No sólo nos encontramos frente a un libro de economía sino también frente a un discurso social. Ormerod reivindica el concepto de sociedad como un todo existente y vivo, digno de tener en cuenta. Choca así con la concepción del mundo de los neoliberales, para quienes no existe la sociedad, sino sólo el individuo como fenómeno económico. Además reclama la necesidad de una moral que involucre a todos los agentes económicos -moral de la que ya hablaba Adam Smith como condición indispensable para el desarrollo de la sociedad-, un conjunto de valores que han de ser alentados intelectual y culturalmente por el Estado. Ormerod asimila este principio moral al concepto de solidaridad popularizado por la democracia cristiana.

Carlos Segade

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