Signos de esperanza para las minorías cristianas en Egipto y Turquía

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El primer ministro turco, Ahmet Davutoğlu, ha anunciado que el gobierno permitirá la construcción de una iglesia cristiana en Estambul. El edificio servirá a la comunidad ortodoxa de rito siriaco, unas 17.000 personas localizadas fundamentalmente en la capital. Falta la autorización del Ministerio de Cultura, aunque esto se da por hecho.

La decisión contrasta con la islamización que, según muchos medios de comunicación dentro y fuera de Turquía, el gobierno del presidente Recep TayyipErdoğan está imponiendo silenciosamente en la sociedad. De acuerdo con este relato, el presidente pretende revertir el secularismo liberal que ha guiado al país desde el desmoronamiento del imperio otomano. Sin embargo, como argumenta Mustafa Aykol en un artículo para el portal de noticias Al-Monitor, la glorificación de la época republicana pre- Erdoğan como un tiempo de libertades y tolerancia no se corresponde con los hechos.

Un ejemplo es la situación de la minoría cristiana. Desde finales de la Primera Guerra Mundial no se había autorizado la construcción de ninguna iglesia. Según Aykol, la principal razón fue la mezcla de secularismo y nacionalismo en los gobiernos postimperiales, que veían como una amenaza la extensión de los credos no mayoritarios.

En cambio, argumenta Aykol, los años del AKP (el partido de Erdoğan) en el poder han traído importantes concesiones a las comunidades no musulmanas, y las relaciones entre ambas partes han adquirido un tono más cercano. De hecho, la autorización para construir la iglesia fue anunciada en una reunión del primer ministro con líderes de distintas confesiones.

La mezcla entre nacionalismo y secularismo en la Turquía post-imperial había impedido que se construyera una iglesia en los últimos 100 años

Algunos califican el gesto como una simple cortina de humo sin influencia real; otros critican que el anuncio se produzca al mismo tiempo que el gobierno margina a la comunidad aleví, la rama mayoritaria de los musulmanes no sunitas en Turquía. El mismo Aykol comenta que la situación de la libertad religiosa en el país dista mucho de ser ideal: el AKP y los medios progubernamentales todavía fomentan una “visión jerárquica de la fe”, según la cual las confesiones no islámicas deben ser toleradas como meros “invitados exóticos” en una sociedad controlada celosamente por el islam. En cualquier caso, añade, la construcción de la iglesia ya supone un paso histórico que no se había dado en los últimos cien años.

Protección para los coptos en Egipto

Mientras tanto, en Egipto el presidente Abdul Fatah Al-Sisi se presentó de improviso en la catedral copta la víspera de Navidad (que los ortodoxos celebran el 7 de enero). Según informa The New York Times, dirigió un breve discurso a los católicos presentes, a los que invitó a no sentirse ciudadanos de segunda clase: “todos somos egipcios”, señaló. Tras desear feliz año a la multitud, se fue antes de que empezara la celebración religiosa.

El gesto, que cogió por sorpresa al Papa (Patriarca) Tawadros II, muestra las buenas relaciones entre la iglesia copta y el ejecutivo de Sisi. El gobierno ha condenado las agresiones a cristianos sucedidas en los últimos meses, y en algunos casos les ha brindado protección policial. No obstante, algunos critican que todavía no haya puesto freno a las injusticias cometidas contra cristianos bajo las leyes antiblasfemia, o que continúen las restricciones para construir nuevas iglesias.

En cualquier caso, la minoría copta (10% de la población) ha saludado la visita de Sisi como un gesto en la buena dirección. Queda por ver si la sociedad egipcia, todavía dividida por la fallida revolución de los Hermanos Musulmanes, acepta el reto.

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