El sistema de salud venezolano, en fase terminal

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Duración lectura: 7m. 8s.

Años atrás, cuando Hugo Chávez no imaginaba que tendría cáncer, atacó a la medicina privada por considerarla “una degeneración” por los altos costos y amenazó con estatizarla. “Es un atropello contra la salud del pueblo”, agregó el mandatario. En ese afán lanzó la Misión Barrio Adentro, un sistema de salud paralelo con el objetivo de fortalecer la sanidad del país.

Los médicos cubanos han llevado los servicios de atención ambulatoria a los municipios más pobres del país, pero han provocado una subida del desempleo y de la emigración de médicos venezolanos

La Misión Barrio Adentro fue creada en abril de 2003, en el marco del Convenio Venezuela-Cuba. El intercambio era simple: médicos cubanos por envíos de petróleo. Sobre fin de ese año, durante el programa Aló Presidente, Chávez inauguró desde el barrio El Onoto de Caricuao el primero de 20 módulos previstos por una política que fue considerada el buque insignia de sus reformas. Recibió, en una primera instancia, 60,6 millones de dólares a través del Ministerio de Salud, Pdvsa (la compañía estatal de petróleo) y otros organismos. En 2010, en un intento de Chávez para que el buque no se hundiera, le dio 195 millones más.

Los módulos, en teoría, debían tener las siguientes características: 64 metros cuadrados, planta octogonal –se seguía un diseño chino– y dos pisos. En el piso de abajo se ubicaba una sala de espera, un consultorio médico, una sala de curaciones, un baño público y un cuarto para la basura; en el piso de arriba estaba el dormitorio del médico, una cocina y comedor y un baño privado.

En 2003 había en Venezuela 1,94 médicos, 0,5 odontólogos y 0,08 enfermeras por 1.000 habitantes. Barrio Adentro significó, en principio, la incorporación de hasta 30.000 médicos cubanos, cuya certificación académica, para los detractores, sigue siendo un misterio.

La Misión Barrio Adentro comprende tres programas. Barrio Adentro I es la puerta de entrada a la asistencia sanitaria, con énfasis en promoción de la salud, prevención de las enfermedades y diagnóstico temprano, incluida salud sexual y reproductiva. Barrio Adentro II presta servicios especializados en pediatría, gineco-obstetricia, cirugía ambulatoria, medicina interna, radiografías y emergencias. Barrio Adentro III ofrece atención a través de los llamados Hospitales del Pueblo, hospitales universitarios y los centros nacionales especializados como el Centro Nacional de Oncología. Sin embargo, la última red no ha sido prioritaria para el gobierno en términos de asignación de recursos, y se encuentra en condiciones muy precarias.

Se ha generado una crisis de asistencia por falta de mantenimiento de equipos, carencia de medicamentos y materiales, y la mala remuneración del personal

Sin datos
El gobierno bolivariano ha insistido en que la Misión Barrio Adentro es una política garantista, universal y gratuita que ha logrado tener casi 7.000 consultorios populares, más de 500 salas de rehabilitación, 507 centros de diagnóstico integral y 30 centros de alta tecnología.

Pero un estudio publicado en 2008 en la revista The Lancet reportó que cerca del 30% de los módulos de Barrio Adentro I estaban vacíos por déficit de médicos y que alrededor de 4.000 médicos cubanos habían sido trasladados a otros países, en particular a Bolivia. Años después, todavía el número de centros especializados ni siquiera se acerca a la mitad de la meta prevista (Barrio Adentro II) y solo se ha construido un hospital nuevo, el Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano (Barrio Adentro III).

El gobierno ha dado a conocer el número de consultas, de exámenes de laboratorio y de radiografías realizadas, la cantidad de medicamentos suministrados a la población, pero no se ha divulgado ningún índice de salud que permita saber si el programa ha tenido un impacto positivo en la realidad.

Los médicos cubanos han llevado los servicios de atención ambulatoria a las comunidades de los municipios más pobres del país, pero su contratación significó, al mismo tiempo, una subida del desempleo y de la emigración de médicos nacionales: alrededor del 40% de los recién graduados han ido a otros países que ofrecen mejores condiciones laborales, según la Federación Venezolana de Médicos.

El salario medio de un médico residente se encuentra en torno a los 700 dólares mensuales, la misma suma desde hace años, con la consecuente pérdida de nivel de vida, pues la inflación acumulada desde 2003 alcanza el 220%. La mayoría de los doctores que se desempeñan en el sistema público buscan empleo en la sanidad privada, donde las condiciones tampoco son mucho mejores.

El desmantelamiento
Barrio Adentro tiene un efecto secundario: el deterioro de la sanidad pública, afectada por ese sistema sanitario paralelo. Se ha generado una crisis de asistencia por falta de mantenimiento de equipos, carencia de medicamentos y materiales, y la mala remuneración del personal.

Con Barrio Adentro, el sistema de salud venezolano se focalizó tanto en la atención primaria que para someterse a una intervención quirúrgica se debe esperar quizá meses, con el riesgo de que, llegada la hora, el médico no disponga de anestesista. En los hospitales públicos, la crisis de la asistencia sanitaria se ha manifestado en fallecimientos de enfermos en espera de ser operados o en los servicios de urgencias, porque el personal sanitario no da abasto.

Mientras, las enfermedades infecto-contagiosas han logrado resurgir, algunas erradicadas décadas atrás como el paludismo, el sarampión, la fiebre amarilla, la tuberculosis, el mal de Chagas, la lepra o el dengue.

El diputado opositor Miguel Ángel Rodríguez denunció, con motivo del reciente noveno aniversario de la Misión Barrio Adentro, que el 70% de los módulos de Barrio Adentro I y II “están abandonados” e hizo énfasis en que este programa ha perjudicado gravemente al sistema público de salud. “No pueden celebrarse estos nueve años de la Misión Barrio Adentro si la operación de los módulos ha estado a expensas de la destrucción de la red hospitalaria y de la red de ambulatorios del país”, dijo Rodríguez.

Fuga de médicos cubanos
Ante la centralización del sistema, los estados venezolanos debieron rebuscarse para sacar adelante sus centros sanitarios. En el estado de Miranda, cuya gobernación perdió el control de 17 hospitales –los cuales hoy en día carecen de médicos, enfermeros e insumos de todo tipo–, se logró la construcción de 64 establecimientos de salud gracias a los aportes de centros privados –a los que la gran parte de la población no accede–, la Iglesia católica, varias ONG y las municipalidades.

A lo anterior se suma que ha fallado la formación de los médicos comunitarios. Según el Ministerio de Salud, hasta el pasado abril se habían graduado 8.164 profesionales gracias a la Misión Barrio Adentro, donde los estudiantes realizaron sus prácticas tras seis años en las universidades públicas del país. Pero, en los hechos, estos médicos han demostrado una mala preparación, solo apta para la atención primaria e insuficiente para capear casos difíciles.

Para rematar, el programa ha perdido a muchos médicos cubanos, que emprenden la fuga una vez que cuentan con la oportunidad. De los 32.000 o 45.000 o 60.000 –según las fuentes– de personal sanitario cubano que ha trabajado en Venezuela, entre dos mil y tres mil han abandonado el país. En su mayoría han volado hacia Estados Unidos sin la necesidad de una balsa, sino en avión vía Colombia.


Cifras

El 65% de la población venezolana está cubierta por la seguridad social.

El 35% de la población venezolana está atendida por el Ministerio de Salud.

Gasto total en salud como porcentaje del PBI: 5,2%.

Gasto total en salud per cápita: 681 dólares.

Gasto público en salud como porcentaje del gasto total en salud: 44,9%.

Desde el inicio de la Misión hasta mayo de 2011, Barrio Adentro ha salvado más de 1,4 millones de vidas, según cifras oficiales.

En los Centros Diagnósticos se habían atendido hasta el año pasado más de 59 millones de casos por emergencia; se contabilizaron cerca de 500.000 ingresos en terapia intensiva y 927.751 intervenciones quirúrgicas, según el gobierno.

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