Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado en El Salvador

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 12m. 34s.

El próximo 31 de octubre los Jefes de Estado Iberoamericanos, reunidos en El Salvador, con ocasión de la XVIII Cumbre Iberoamericana, bajo el tema “Juventud y Desarrollo”, firmarán la Declaración de San Salvador. Intermedia Consulting ha hecho un análisis del proyecto de Declaración, un documento con generosas vaguedades y remisiones a otros planes y programas. Es de temer que no va a ser fácil saber a qué se comprometen los dignatarios.

La declaración comienza con un “Acordamos” que recoge 30 propuestas. Las 28 primeras son un tejido de intenciones formuladas en el tono de los documentos que nunca tendrán cumplimiento. Es un catálogo voluntarista redactado en infinitivo, en el que se propone a los máximos representantes de los Estados “desarrollar”, “impulsar” “promover”, “fortalecer”, “reforzar”, “garantizar” etc. La declaración pretende abarcar todo y rezuma generosidad en sus intenciones, pues les impulsa tanto a que “promuevan en la juventud iberoamericana los valores de la solidaridad, justicia, tolerancia e igualdad, así como la participación responsable y activa de la juventud como actores sociales fundamentales del desarrollo, aprovechando las ventajas de la globalización” (decl. 2), como a fortalecer la educación, el empleo juvenil, la salud, a luchar contra la violencia, e incluso a favorecer su acceso a recursos hídricos (decl. 21) y a incrementar la producción de alimentos (decl. 22).

Esta generosidad universal conduce al protagonismo exclusivo del Estado. La redacción del primer punto es sintomática del papel atribuido a la esfera pública en toda esta construcción: “Reconocer el papel central del Estado en el establecimiento de políticas públicas destinadas a mejorar la calidad de vida de las y los jóvenes” (decl. 1). Su papel subsidiario en ayuda de las familias y de la sociedad civil está olvidado.

En definitiva, estamos frente a una repetición de aquel “en favor del pueblo, pero sin el pueblo”, tan contrario al verdadero ideal democrático.

Un sistema confuso de “muñecas rusas”

Las declaraciones 29 y 30 del documento son particularmente significativas.

La declaración 29 aprueba el “Plan de San Salvador para la Juventud y el Desarrollo”. En este programa de acción, se declara aprobar nueve programas suplementarios, cuya lista consignamos en una nota, para no caer en la metodología que estamos criticando (1). El primero que aprueban es el “Plan Iberoamericano de Cooperación e Integración de la Juventud 2009-2015”. Este plan se describe en un documento de 30 págs (disponible en: http://www.lajuventud.org/pdf/PlanIbdeJuval050608.pdf) que, a su vez, es un verdadero catálogo de intenciones, difícil de desbrozar.

Reafirma, por ejemplo, los objetivos del documento de la Organización de Naciones Unidas denominado “objetivos de desarrollo del Milenio” (ODM, aprobado en 2000), y propone además como un deber a la comunidad Iberoamericana la aprobación de nuevos programas y planes: el Programa Iberoamericano de Recursos de Cooperación en Juventud (PIRCJ, pág. 12) el Programa Iberoamericano de Formación en materia de Juventud (PIFJ, pág. 13), el Observatorio Iberoamericano de Juventud (id.), un Foro Iberoamericano anual, así como fortalecer prioritariamente los propios organismos que preparan estos planes y programas, es decir la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ).

Es por consiguiente un método comparable a esas muñeca rusas que se abren por medio y llevan dentro otra más pequeña, que a su vez… y así hasta cuatro o cinco.

¿Qué mandatario podrá saber en estas circunstancias los compromisos que está asumiendo realmente? Si un documento remite a otro y este a su vez a otros dos y cada uno de ellos a más planes y programas, algunos todavía no elaborados, se acaba cayendo en una burocracia perjudicial e inútil.

No hay en este proyecto compromisos específicos sino vagas declaraciones de intenciones que permiten cualquier manipulación ulterior.

La familia es una aspiración de los jóvenes

A pesar de declarar en varias partes su voluntad de apoyar el entorno de los jóvenes, y de pretender su desarrollo, la realidad sociológica de la familia está ausente de esta Declaración.

Se puede discutir una opción ideológica pero no se puede ocultar un hecho tan masivamente corroborado como es la aspiración de los jóvenes a una vida familiar y al reforzamiento de los lazos que esta conlleva. Las encuestas sociológicas han mostrado que la familia es una aspiración de todas las clases en El Salvador (2).

La última encuesta sobre Juventud y estilos de vida realizada en El Salvador confirma con creces esta realidad (3). El informe, que ha sido elaborado a partir de una muestra representativa de más de 3.000 jóvenes iberoamericanos de 13 a 19 años, demuestra que los padres deben ser el eje de las políticas de salud y promoción juvenil: ocho de cada diez adolescentes señalan que sus padres son la clave para su salud integral, la transmisión de la cultura y los valores. El informe revela que la familia es el primer espacio de protección y socialización, y que no existen síntomas de un conflicto intergeneracional. Según los jóvenes encuestados, sus progenitores fomentan valores ligados al respeto a los mayores en un 84,8% y a la solidaridad en un 82%. Además, les gustaría que fuesen su fuente de información sobre estilos de vida, amor y sexualidad, aunque habitualmente acuden a sus amigos.

Los autores de este informe realizan propuestas concretas para afrontar los problemas de los jóvenes y destacan la necesidad de políticas públicas que aseguren la capacidad de intervención de la familia.

Nos parece urgente, por tanto, que los jefes de Estado impulsen políticas que, de forma subsidiaria y apoyando a la familia, respondan a las aspiraciones reales de los muchachos y muchachas iberoamericanos, fortaleciendo la transmisión de la cultura.

Resulta, por tanto, engañoso afirmar el deseo de favorecer la expresión de la voluntad de los jóvenes denunciando la presión ejercida sobre ellos por el mundo adulto, y rechazar al mismo tiempo, sin ni siquiera considerarla, la aspiración mayoritaria de los jóvenes.

Salud juvenil, sexualidad y población

El “Plan Iberoamericano de Cooperación e Integración de la Juventud 2009-2015”, que se propone aprobar en la Cumbre de San Salvador, comporta recomendaciones en cuanto a su ejecución (n. 6: Ejecución del plan, pág. 30). Subraya la importancia de tres temas: educación, empleo y salud juvenil. El documento comporta una estrategia de implementación con la promesa de elaborar un nuevo “Programa Operativo Regional” (POR), de carácter anual, en el que se consignarán prioridades, organismos e instituciones colaboradoras y financiación, entre otros particulares.

Si nos referimos al punto relativo a la salud, el documento determina tres líneas específicas de trabajo en salud juvenil: la violencia como primera causa externa de mortalidad juvenil, la rápida expansión del VIH/sida y la maternidad adolescente.

Sus autores proponen como ejemplo inspirador para todo el sub-continente los casos de España y Portugal. Afirman que en estos países “tanto la fecundidad total como la temprana han caído sostenidamente sobre la base de un creciente uso de medios anticonceptivos desde la iniciación sexual, de lo que se deduce que todos los esfuerzos encaminados a ofrecer opciones anticonceptivas modernas a las y los adolescentes deben ir acompañados de intervenciones formativas, que permitan una utilización adecuada de estos medios y fortalezcan la decisión de su uso ante la resistencia de las parejas y/o el entorno sociocultural”. Y concluyen con rotundidad: “Es necesario pues trabajar en concretar medidas efectivas para preservar la salud sexual y reproductiva de las y de los jóvenes” (pág. 23).

No se puede dudar de la claridad de definición y de objetivos de esta política anticonceptiva y antinatalista. Es preocupante para la democracia y el respeto ciudadano lo que se puede derivar de la afirmación de querer “fortalecer la decisión del uso de medios anticonceptivos” ante la resistencia de la población. Pero, además, ¿conviene que los jefes de Estado se propongan llevarla a cabo en Iberoamérica?

A nuestro juicio, implementar lo que proponen es no sólo abusar de la ignorancia de muchas personas y violar su dignidad, sino además profundamente erróneo desde el punto de vista del desarrollo humano y económico de esas naciones. No hay que olvidar la estrecha relación entre población, envejecimiento poblacional y desarrollo.

Conviene observar que, de acuerdo con la información estadística de las Naciones Unidas, la participación relativa de la juventud en la población mundial está disminuyendo, con excepción de algunos países de África (4). Esto indica la razón por la cual la población de Iberoamérica registra una tasa de crecimiento menor a la de la población mundial y un descenso futuro del recambio generacional en el área considerada.

En El Salvador la proporción de personas mayores de 60 años ha crecido del 7,43% de la población total en 1992 a 9,44% en 2007; mientras, la proporción de personas de 10 a 24 años ha decrecido del 34,17% al 31,22% en igual período de tiempo (5). Desde el punto de vista económico, esta tendencia de envejecimiento poblacional podría ocasionar serias dificultades en el futuro. El documento “Situación y desafíos de la juventud en Iberoamérica” se encuentra un interesante análisis con las claves de la situación demográfica actual de la juventud iberoamericana (6).

La información disponible para 2006 indica que la población juvenil en Latinoamérica (10 a 24 años) alcanzaba a 161 millones de jóvenes, representando más de la cuarta parte (28%) del total de la población de la región (7). Las proyecciones para 2025 sugieren que, si bien el volumen de población juvenil experimentará un aumento hacia 165 millones, su peso relativo bajará al 24%. Ello se explica a partir del reciente descenso de la fecundidad y el aumento de la expectativa de vida, que se traducen en un descenso paulatino de la proporción de jóvenes en el total poblacional. Todo ello está acompañado de la concentración urbana de la población joven.

No hay que olvidar que España y Portugal ya se encuentran en una fase avanzada de transición demográfica, caracterizada por un descenso de la cantidad de jóvenes y tasas negativas de crecimiento de este segmento de la población (8). De hecho, la proporción de jóvenes en Portugal descendió de un 25% a un 20% entre 1991 y 2004 (9); en España se registró una tendencia similar, de un 22,4% a un 20,3% entre 2000 y 2006 (9).

Las consecuencias de este fenómeno en términos de movimientos migratorios y cambios estructurales, son suficientemente conocidas y no nos parece que representen un ejemplo particularmente atractivo de “best practice” para los demás países.

Graves defectos

No dudamos de la voluntad de los jefes de Estado y de los organismos competentes de cada gobierno, de procurar el desarrollo integral de las jóvenes y los jóvenes de sus países.

Sin embargo, la Declaración de San Salvador, tal como se propone a la firma de los dignatarios Iberoamericanos, adolece de graves defectos que en el peor de los casos pueden conducir a políticas públicas nocivas, y en la mejor de las hipótesis la rinden inoperante.

Nuestra recomendación se resume en estos puntos:

  • limitar la Declaración que será firmada a un texto breve y focalizado sobre los temas específicos de la juventud;
  • no admitir en ella remisiones a documentos genéricos y a geometría variable;
  • pedir una lista completa de obligaciones que adquirirán los firmantes;
  • exigir el planteamiento de unos pocos objetivos ambiciosos y alcanzables, que incluyan el fortalecimiento del entorno familiar de los jóvenes, de las comunidades y demás organizaciones de la sociedad civil que les apoyan;
  • eliminar cualquier exigencia en cuanto a políticas antinatalistas y anticonceptivas;
  • dar prioridad convenientemente a los objetivos que favorezcan una real eficacia de las políticas públicas y de la distribución de recursos económicos disponibles;
  • encuadrar la legítima intervención del Estado en una perspectiva de subsidiaridad respetuosa de la sociedad civil;
  • no aprobar la creación de nuevos organismos administrativos burocráticos y tecnocráticos.

Julien Nagore
InterMedia Consulting

———————————-

NOTAS

(1) Lista de programas citados:

1) “Plan Iberoamericano de Cooperación e Integración de la Juventud 2009-2015”
2) “Programa Iberoamericano para prevenir y atender la violencia intrafamiliar y de género entre jóvenes”
3) “Programa Iberoamericano Adolescentes y Jóvenes saludables: fortaleciendo la respuesta integrada del sistema de salud para adolescentes y jóvenes”. Enlace al documento en: http://www.mspas.gob.sv/x_conferencia2008/pdf/
Iniciativa_El_Salvador_Adolescentes_Jovenes_v090708.pdf
4) “Metas Educativas 2021: La educación que queremos para los jóvenes de los Bicentenarios”
5) “Programa Iberoamericano de Educación Ambiental”,
6) Iniciativa “Segundo Tiempo”: Práctica de la cultura y del deporte como instrumento educacional
7) Programa “IBERORQUESTAS Juveniles”: Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles
8) “Programa Iberoamericano de Prevención del Embarazo adolescente”
9) “Programa Promoción de la Cultura de Paz, a través de emprendimientos turísticos juveniles”

(2) DialogoNacional por la Cultura, Unimer/Concultura, El Salvador, septiembre 2007. los salvadoreños opinan que “la familia es lo primero” y, entre los adolescentes, la familia es primera en orden de afectos (pág. 41); para la mayoría de los jóvenes consultados, la familia es -antes que la escuela- el principal lugar de aprendizaje de valores (pág. 44). Además, para 87,1% de los salvadoreños y 99% de los adolescentes, la madre y el padre siguen siendo considerados como la influencia mas fuerte de su vida (pág. 42).

(3) Informe ADOLESCENTES con CULTURA, Concultura/Unversidad de Navarra/InterMedia Consulting, El Salvador, Octubre 2008.
Enlace: http://www.intermediaconsulting.org/download/Download/TXT_FILE/43.pdf

(4) Esto es resultado de diversos factores, entre ellos, el índice de natalidad. Según Population Reference Bureau (2008), en algunos países de Ibero América se registran drásticas caídas del índice de natalidad. Por ejemplo, en México se registra una reducción de 6,7 a 2,3; en Guatemala de 7,0 a 4,4

(5) Population Reference Bureau, La población mundial 2008.

(6) “La población está experimentando profundas transformaciones en América Latina que afectan su crecimiento y su estructura por edades. La menor mortalidad en la infancia, los nuevos patrones de causa de muerte, la mayor esperanza de vida al nacer, el aumento del acceso a información y servicios de salud sexual y reproductiva y la creciente relevancia de las migraciones, entre otros factores son los responsables de estas transformaciones”.

(7) Population Reference Bureau, La Juventud Mundial 2006.

(8) CEPAL, División de Población (CELADE), Transición demográfica; Temas de Población y Desarrollo, 2005.

(9) Ferreira VS, A condição juvenil portuguesa na viragem do milénio. Um retrato longitudinal a través de fuentes estadísticas oficiais: 1990-2005, 2006.

(10) Instituto de la Juventud de España (INJUVE), Situación de los Jóvenes en España, 2006.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares