La Sanidad pública dejará de financiar anticonceptivos de tercera generación

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

El Ministerio de Sanidad español ha anunciado que dejará de financiar unos ocho anticonceptivos orales de los llamados de tercera generación. El motivo alegado es la “optimización de recursos”, ante la falta de acuerdo con los laboratorios respecto al precio mínimo fijado por Sanidad. Según explicó un portavoz del Ministerio, estos anticonceptivos no aportan “ninguna ventaja añadida” a los llamados de segunda generación, que se siguen financiando con receta médica.

En realidad, podría decirse que lo que aportan es un riesgo añadido. En Francia, a principios de este año, saltó la alarma sobre los problemas tromboembólicos causados por las píldoras anticonceptivas, especialmente las de 3ª y 4ª generación. Unas treinta mujeres que han sufrido accidentes vasculares graves, embolias pulmonares o trombosis venosas por esta causa, presentaron demandas contra cuatro laboratorios farmacéuticos (cfr. Aceprensa, 8-01-2013). Lo paradójico es que son las píldoras de más reciente generación y más caras las que han provocado estas demandas.

Ante la alarma creada por las píldoras de 3ª generación, que eran tomadas por 1,5 a 2 millones de francesas, el Ministerio de Sanidad encargó una evaluación a la Agencia del Medicamento (ANSM). El informe, publicado el pasado marzo y que cubre el periodo 2000-2011, estableció que las píldoras anticonceptivas habían causado anualmente 2.529 accidentes tromboembólicos venosos y 20 fallecimientos prematuros, de los cuales 14 se atribuían a las píldoras de 3ª y 4ª generación, y 6 a las de 1ª y 2ª generación. De los accidentes vasculares, el 69% correspondían a píldoras de 3ª y 4ª generación.

Ante estos problemas, el Ministerio de Sanidad francés decidió que la Seguridad Social dejaba de financiar las píldoras de 3ª generación, medida que entró en vigor el 31 de marzo. También recomendó que estas píldoras solo se recetaran cuando, por algún motivo médico, no fuera posible utilizar otras.

La medida que ahora se ha tomado en España afecta a anticonceptivos como Yasmin, Yasminelle, Drosianelle, Dretinelle o Dretine, comercializados por laboratorios como Teva y Bayer, fármacos que también fueron excluidos de la financiación pública por el gobierno socialista francés.

En España, las píldoras de 3ª generación entraron en el catálogo de fármacos financiados por la sanidad pública en 2011, como complemento a la ley del aborto y de salud reproductiva del gobierno de Rodríguez Zapatero.

Pero cada vez más investigaciones han encontrado que estas píldoras presentan más riesgos de producir trombos que sus predecesoras. Por eso, la Agencia Europea del Medicamento, a instancias de las autoridades francesas, emprendió el pasado febrero un proceso de revisión de las píldoras de 3ª y 4ª generación.

Curiosamente, en España, estos riesgos no parecen inquietar a los promotores de la planificación familiar, y en cambio les preocupa que ahora las píldoras de 3ª generación dejen de ser financiadas. Isabel Serrano, ginecóloga y miembro de la Federación de Planificación Familiar, asegura que “no hay argumentos ni económicos ni en el terreno sanitario que sustenten la medida” (cfr. El País, 10-07-2013). Así que lo atribuye a motivos ideológicos, cosa que el Ministerio de Sanidad niega. Pero tampoco el Ministerio ha aducido los mayores riesgos que suponen estas píldoras para la salud.

En Francia, desde que estalló la alarma en diciembre de 2012, las ventas de las píldoras de 3ª generación habían caído un 26% hasta marzo de 2013, y las de anticonceptivos orales en general un 2,7%.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares