La mayoría de profesores franceses, en contra de la enseñanza comprensiva

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El principio de la escuela comprensiva -la enseñanza común para todos los alumnos hasta los 16 años- está siendo cuestionado en algunos países europeos donde se implantó. En España, la Ley de Calidad, en trámite parlamentario, abre la posibilidad de establecer distintos “itinerarios” para los alumnos a partir de los 14 años, según sus aptitudes. En Francia, una encuesta encargada por el principal sindicato de enseñanza muestra que para la mayoría del profesorado “el colegio único es un principio que hay que abandonar”. En Inglaterra, voces autorizadas, como la del ex inspector jefe de las escuelas, piden que la edad de escolaridad obligatoria se rebaje de 16 a 14 años.

En España, la reforma ha sido impulsada por el gobierno de centro-derecha, con el apoyo de buena parte del profesorado. Pero ha encontrado la férrea oposición de algunos de los principales sindicatos de la enseñanza pública (UGT y Comisiones Obreras), por motivos ideológicos y políticos. En Francia, la novedad viene de la nueva actitud de los sindicatos, que, con la izquierda, han sido los tradicionales defensores del collège único, implantado por un gobierno de centro-derecha en 1975. En esta etapa se proporciona, en teoría, el mismo tipo de enseñanza a todos los alumnos entre los 11 y los 15 años.

La encuesta francesa, de la que informa Le Monde (19-XI-2002), realizada por Sofres por encargo de la Federación Sindical Unitaria (FSU) entre profesores, estudiantes y padres de alumnos, se materializó en más de 5.300 cuestionarios contestados. Respecto al collège único, el 66% de los profesores consideran que en la práctica es inviable, frente a un 31% que están a favor. Los más contrarios a esta fórmula son los profesores de collèges y los más jóvenes. Entre los padres las opiniones están dividas casi por igual (49% a favor), mientras que entre los alumnos el 58% son favorables.

Ya otra encuesta realizada en 2001 entre profesores franceses de menos de 35 años había mostrado que el 73% consideraba que el collège único era un “objetivo irreal” (cfr. servicio 48/01). Por otra parte, muchos profesores piensan que nunca se ha dado la misma enseñanza a todos los alumnos, bien sea por las disparidades entre los centros, bien porque se ha agrupado a los alumnos en clases según su rendimiento, manteniéndolos juntos durante toda su trayectoria escolar.

Como el abandono del collège único es un asunto político delicado, el ministro de Educación, Luc Ferry, ha preferido flexibilizar este principio, permitiendo que exista una “diversificación de itinerarios” en su seno. Corresponderá a los directivos y profesores decidir si desean crear “clases de descubrimiento de los oficios” (a los 13 años) o “clases preparatorias para la vida profesional” (a los 14 años) para los alumnos con dificultades para seguir el curso normal. Estas clases combinarían enseñanza general y formación profesional, con un descubrimiento del mundo laboral mediante acuerdos con empresas. Además, Ferry se propone revalorizar los liceos profesionales, que dan una formación técnica a la tercera parte de los alumnos tras la escolaridad obligatoria, pero que tienen una alta tasa de abandono.

Dejar la escuela a los 14 años

El problema de los alumnos que ya no aguantan seguir en la escuela hasta los 16 años trastorna también el desarrollo de los cursos en Inglaterra, el primer país que implantó la escuela comprensiva. Hace pocos días, el ex inspector jefe de las escuelas, Chris Woodhead, en su intervención en la asamblea anual de la Association of Colleges, ha propuesto reducir la edad de la escolaridad obligatoria de los 16 a los 14 años, para evitar esta situación. Esto quitaría muchos problemas de las aulas “y permitiría que los profesores se dedicaran a enseñar”, según recoge The Daily Telegraph (20-XI-2002).

Woodhead piensa que estos alumnos no van a mejorar su preparación académica, y que estarían mejor en un ambiente laboral en el que aprenderían cosas que les atrajeran y fueran útiles. Señaló dos condiciones que deberían reunir antes de abandonar la escuela: alcanzar un nivel básico en matemáticas y en leer y escribir, y contar con una oferta de empleo. Advirtió que en Inglaterra hay carencia de electricistas, fontaneros y artesanos, y que muchos de los que se van a dedicar a estos oficios no necesitan más formación académica a los 14 años.

Pero otros responsables educativos no están de acuerdo con esta propuesta. Judith Norrington, directora de curriculum de la Association of Colleges, dijo: “Es verdad que no estamos respondiendo a las necesidades de muchos alumnos de 14 años. Pero la solución no es dejar que abandonen la escuela”. Afirmó que la Asociación es partidaria de introducir cursos más flexibles que proporcionen una mezcla de enseñanza académica y formación profesional para los alumnos de 14 a 18 años.

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