Valiosa crónica sobre la labor de voluntariado ejercida por un grupo de jóvenes en el Hospital San Carlos de Madrid, con testimonios de muchos de sus protagonistas.
Inspirada en el testimonio de un judío expatriado en Nueva York, la novela muestra la dura vida de los exiliados y tiende puentes entre culturas y religiones.
Por las páginas de estas nostálgicas memorias desfilan muchos personajes de carne y hueso y muchos recuerdos infantiles del autor ligados al pueblo sevillano de Aznalcázar.