Amazon.com: sea crítico por un día

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Muchos usuarios de Internet navegan por las páginas de Amazon, la popular librería virtual que ofrece a la venta cerca de 16 millones de libros, películas y discos. Pero, además de leer en sus páginas las críticas sobre tal o cual novela o CD firmadas por los “profesionales”, cualquier aficionado tiene la posibilidad de enviar sus propios comentarios por correo electrónico. The Economist (28-VIII-99) se hacía eco del éxito de esta “igualitaria aproximación al mundo de la crítica”.

Cerca de 3 millones de críticas de público no especializado han sido recibidas hasta el momento. Y aunque se supone que casi todas son publicadas, lo cierto es que se ejerce una mínima censura: no vale calificar a un libro solamente con una palabra, incluir ataques personales contra el autor u obscenidades o hacer referencias a otras críticas. ¿Qué tipo de críticas no han pasado esta ligera censura ejercida por Amazon? Pues, por ejemplo, una sobre la Biblia que algún gracioso firmó como Dios mismo, cuando, como dice el artículo, “Dios supuestamente no utiliza el correo electrónico”.

Evidentemente esto de estar sujeto a las críticas populares y no sólo a las profesionales puede resultar muy humillante para un escritor. Y, aunque Amazon ofrece la posibilidad al propio autor de escribir su crítica identificándose como tal, la tentación de hacerse pasar por un entusiasta lector es demasiado fuerte para algunos. “Fabuloso”, “divertidísimo” fueron los comentarios supuestamente anónimos de un escritor novel a su propio libro tras los mortificantes comentarios (del tipo “basura infantil”, etc.) que los verdaderos lectores le habían dedicado en Amazon.

Confrontar la opinión oficial con la popular es algo especialmente interesante si pensamos en que los lectores de a pie no están sujetos a las servidumbres editoriales, de amistad y otras que marcan a veces la crítica profesional. Y esto se salda a veces, según The Economist, en un ajuste de cuentas popular cuando algún que otro libro ha sido lanzado con una desmesurada campaña de marketing y las consecuentes críticas profesionales favorables…, pero el público ha resultado decepcionado.

Democratizar la crítica supone también, en muchos casos, hacerla derivar a temas extraliterarios que a veces confluyen en interminables debates banales, más al modo de un chat que de un foro. Otras veces libros de temas candentes, como creacionismo, teorías de la conspiración o new age, reciben un torrente de críticas que adquieren con frecuencia un tono fuertemente polémico, no tanto sobre el libro en sí como sobre los diversos temas que trata. De todos modos, los comentarios tontos son la excepción, y lo impresionante es la seriedad con que estos “colaboradores amateurs” se toman su trabajo en Amazon.

Para los críticos “profesionales”, todos estos críticos advenedizos pueden suponer una indudable ventaja ya que, como recuerda la revista británica citando a George Orwell, “tener que hacer la crítica de muchos libros implica inventar constantemente reacciones hacia obras por las que uno no siente ningún sentimiento espontáneo”… y qué mejor que alguien haga el trabajo sucio.

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