SIDA y drogas, cada vez más relacionados

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Duración lectura: 3m. 1s.

En Estados Unidos tres de cada cuatro nuevos infectados son drogadictos

El cóctel de drogadicción y sexo aparece cada vez más como el factor decisivo en la propagación del SIDA en Estados Unidos. Así lo ha demostrado un estudio realizado por el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de Atlanta. El estudio detectó que de los 40.000 nuevos casos de infección por el virus HIV registrados el año pasado, casi tres cuartas partes de ellos eran toxicómanos.

El principal grupo de riesgo no lo constituyen sólo los adictos a drogas por vía intravenosa. Un número creciente está formado por adictos al crack, y especialmente mujeres, que se contagian al tener relaciones sexuales con otros adictos.

Los datos y el análisis realizado por el Centro de Atlanta indican que las personas afectadas por el SIDA en 1994, forman un grupo muy diferente de las que según las estadísticas fueron infectadas antes. A aquellos que se les diagnosticó SIDA en 1993, muy probablemente fueron infectados en el primer lustro de la década de los 80. La mitad de ellos eran varones homosexuales, algo más de un cuarto eran drogadictos por vía intravenosa, menos de un 10% eran heterosexuales y el resto lo formaban hemofílicos y homosexuales que se inyectaban drogas.

En cambio, de los infectados en 1994 solamente un cuarto eran homosexuales varones, aproximadamente la mitad eran drogadictos que comparten jeringuillas y casi un cuarto habían contraído la enfermedad al mantener relaciones heterosexuales. De este último grupo, entre un 70% y un 80% eran mujeres infectadas al mantener relaciones sexuales bajo los efectos de las drogas o del alcohol.

Según explicó el Dr. Scott Holmberg, director del estudio, los adictos al crack que están siendo contagiados son fundamentalmente hombres y mujeres jóvenes, que viven en barrios pobres, y forman parte de grupos minoritarios. El SIDA es ya la primera causa de muerte entre los norteamericanos de 25 a 44 años. Y es entre las mujeres donde se está produciendo el aumento más alarmante. La mitad de estas mujeres son adictas al crack.

A la hora de proporcionar tratamiento a los toxicómanos, se hace hincapié en la carga económica que representa. Pero el Dr. Des Jarlais, especialista de abuso de drogas de Nueva York, ha hecho notar que si bien el tratamiento de un heroinómano con metadona durante un año llega a costar entre 3.000 y 4.000 dólares, y el de un adicto a la cocaína oscila entre 6.000 y 20.000, el tratamiento de un enfermo de SIDA asciende a 120.000 dólares al año.

James York, un matemático que ha construido un modelo que simula la expansión del SIDA, ha podido detectar algunas diferencias entre la transmisión del virus HIV y la de otras enfermedades de transmisión sexual. Según los estudios de York, en el caso del SIDA es más peligroso mantener relaciones sexuales con diferentes parejas, de las que sólo algunas están infectadas, que hacer lo mismo pero con una sola persona también infectada. Al parecer esto es debido a que la transmisión es más fácil durante dos períodos: cuando la persona acaba de ser infectada por el virus y aproximadamente diez años después, cuando el sistema inmunológico empieza a ser afectado. De esta manera, la persona promiscua tiene una mayor probabilidad de contagiarse al compartir relaciones con alguien que tenga SIDA en una de estas dos etapas, que aquella que mantiene una pareja estable aunque ésta sea portadora del virus.