Los fármacos contra el sida llegan a 1,3 millones de pacientes de países pobres

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Duración lectura: 1m. 59s.

La ONU ha anunciado que los pacientes que reciben fármacos contra el sida en los países en desarrollo han aumentado en los últimos dos años hasta 1,3 millones, una mejora importante pero por debajo del objetivo fijado para 2005, que era llegar a 3 millones.

El plan llamado “3×5” ha conseguido avances importantes:

— El número de enfermos tratados en estos países se ha triplicado en dos años: de 400.000 a 1,3 millones.

— El precio de los antivirales ha descendido entre un 37% y un 53%, según el tipo de régimen de precios.

— No se ha observado discriminación contra las mujeres en el acceso al tratamiento.

— En el sector sanitario público, el número de centros que distribuyen los fármacos en estos países pasó de menos de 500 a más de 5.100.

— El gasto global en tratamientos antisida creció de 4.700 millones de dólares en 2003 a 8.300 millones en 2005. Una parte importante de esta financiación proviene del Plan de emergencia aprobado por el Congreso de EE.UU. a iniciativa de Bush (15.000 millones a desembolsar en cinco años) y del Fondo Mundial para la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, y del Banco Mundial.

En el África subsahariana -la región más afectada por el sida- es donde la iniciativa “3×5” ha supuesto un cambio mayor. Las personas que reciben tratamiento han pasado de 100.000 hace dos años a 810.000, aunque son solo el 17% de los enfermos.

El jefe de la lucha contra el sida en la Organización Mundial de la Salud (OMS), Kevin de Cock, ha explicado en Ginebra que el mayor obstáculo en el África subsahariana es que “faltan un millón de trabajadores sanitarios”. Paradójicamente, según señala el comunicado de la OMS, la región pierde cada año 20.000 médicos y enfermeras, que emigran a países desarrollados donde ganan mucho más.

La escasez de personal sanitario hace más importante la acción en África de instituciones como la Iglesia católica, que forma personal sanitario en estos países, y que aporta recursos humanos en vez de absorberlos fuera.

Este hecho pone de relieve la estrechez del planteamiento que reduce la lucha contra el sida en África a la distribución de preservativos, aspecto que esta vez ni se menciona en el comunicado de cinco páginas de la OMS y ONUSIDA.

ACEPRENSA