La prohibición ayuda

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 1m. 21s.

Contrapunto

Es casi un lugar común decir que es contraproducente prohibir algo a jóvenes. La veda despertaría el deseo, y la natural rebeldía llevaría a transgredir la prohibición. Así se argumenta a propósito de las drogas, aduciendo que la legalización les privaría del aura de misterio y clandestinidad que puede despertar el interés de los adolescentes.

Pero los datos no abonan esta teoría. Un estudio realizado en Francia a propósito del consumo de tabaco entre los jóvenes de 12 a 18 años, revela que el 35% fuman al menos de vez en cuando. Las diferencias ligadas al sexo han desaparecido, pues ellas fuman tanto como ellos. En cambio, la actitud de los padres cuenta mucho: hay un 18% de fumadores entre los adolescentes a los que sus padres prohíben fumar, y un 90% entre los que disponen de autorización paterna. Aunque esto también puede indicar que los padres se limitan a dar su autorización a aquellos que ya se han puesto a fumar.

En cualquier caso, es bastante decisivo el ejemplo de los padres: el 45% de los jóvenes cuyos dos padres fuman son también fumadores, frente al 31% de aquellos cuyos dos padres no fuman. Y, cómo no, el dinero disponible influye directamente en el consumo: con un presupuesto mensual inferior a 100 francos sólo fuman el 18%, mientras que el 62% de los que disponen de 200 francos compran cigarrillos. Por lo tanto, también parece que si las drogas costaran menos por estar legalizadas, aumentaría su consumo. Que es lo que se trata de evitar.

Juan Domínguez

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares