El Observatorio

Por un periodismo que ayude a comprender el mundo

Página 1

Peter Welby, exdirector de la revista británica NewStatesman, reflexiona sobre el futuro de la prensa escrita a raíz de la publicación en Reino Unido de dos nuevos libros sobre periodismo: uno del historiador Andrew Pettegree (1), y el otro del filósofo Alain de Botton (2). Su tesis es que los periódicos seguirán influyendo si sirven para situar las noticias de actualidad dentro de un contexto que les dé sentido.

Aunque las estadísticas pintan un futuro bastante crudo para los periódicos, Welby se muestra optimista: “Una de las pocas leyes fidedignas de la historia es que los medios tradicionales tienden a sobrevivir”, escribe en NewStatesman. Así lo corrobora la suerte de la radio, el cine o los libros en papel, que siguen teniendo un espacio a pesar del auge de otros medios.

Pero más que la supervivencia de los periódicos, a Welby le interesa saber si seguirán cumpliendo la función de explicar la realidad. A su juicio, esto solo será posible si se corrigen algunos defectos.

El primero es la “cacofonía de la información”: en lugar de ofrecer una narrativa que permita comprender las causas de los problemas, muchas veces se presentan los hechos sin orden ni concierto.

Para dar un contexto a las noticias y atreverse a desafiar las explicaciones que se dan por sentado, hace falta investigar, eliminar la información redundante y centrarse en lo esencial.

La polémica gratuita desorienta
La falta de interés por distinguir el grano de la paja resulta todavía más grave en un contexto polarizado. “Nada puede ser discutido o divulgado con calma”, lamenta Welby. Muchos medios denuncian la injusticia, la hipocresía, la avaricia… pero “no hay jerarquía para la indignación, no hay modulación en el tono, no hay espacio para la duda”.

La polémica gratuita no solo impide el esclarecimiento de los hechos: también acentúa la apatía de los ciudadanos hacia los asuntos públicos. Así lo advierte Alain de Botton en su nuevo libro: “Hay dinámicas mucho más insidiosas y cínicas que la censura (…); las que llevan a confundir, aburrir o alejar a la mayoría de la política, presentando los hechos de forma desorganizada, fragmentada o intermitente”.

Welby confiaba en que los medios digitales podían contribuir a mejorar la situación. Entre otras cosas, porque no tienen problemas de espacio para explayarse en los análisis y porque permiten acceder a los documentos y fuentes de las noticias. Pero también aquí ha triunfado la polémica: “La ansiedad es siempre lo primero en las noticias, para potenciar al máximo los comentarios de los lectores; para acalorar y hacer ruido y crear indignación, contribuyendo así a la sensación de confusión”.

Welby deja muy abiertas sus conclusiones. Los periódicos pueden terminar convirtiéndose en el artículo de lujo y distinción que fueron siglos atrás, como explica Andrew Pettegree en su recién publicada historia del periodismo. O puede que los editores descubran que el valor añadido de la prensa ahora está en el análisis reposado.

____________________

(1) Andrew Pettegree, The Invention of News: How the World Came to Know about Itself, Yale University Press, 448 págs.
(2) Alain de Botton. The News: a User’s Manual, Hamish Hamilton, 272 págs.


Nuestra web utiliza cookies para facilitar el servicio. Si continúa navegando entendemos que las autoriza.