Creación de dos revistas científicas de acceso libre

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Desde hace algunos años, un creciente número de investigadores en medicina y ciencias de la vida pide que estén libremente accesibles en formato electrónico los artículos aparecidos en revistas científicas, seis meses después de su publicación. Aducen que algunos editores establecen tarifas de suscripción tan altas que las revistas no son accesibles para universidades de países menos desarrollados (cfr. servicio 67/01). Ahora los investigadores agrupados en la «Biblioteca Pública de la Ciencia» (www.plos.org) han pasado de las peticiones a los hechos y han creado dos revistas científicas de libre acceso.

La revista PLoS Biology empezará a publicarse en octubre de 2003 y PLoS Medicine a mediados de 2004. El objetivo es lograr que sean revistas tan prestigiosas que atraigan trabajos de primera importancia, hasta el punto de poder competir con las revistas líderes del sector: la británica Nature y la americana Science. Uno de los principales factores del éxito es la autoridad científica del comité de lectura, que evalúa la calidad de los artículos propuestos. Conscientes de este hecho, los responsables de la PLoS han recurrido a expertos que antes han realizado esa labor de criba en revistas de primer orden.

También se ha observado que las revistas científicas que solo tienen versión electrónica no suelen atraer los artículos más importantes. Por eso, las dos nuevas revistas de PLoS tendrán también una versión impresa además de la electrónica.

«Sabemos que publicar no es gratuito», declara a Le Monde (24-V-2003) el biólogo Michael Eisen, uno de los fundadores de PLoS. «Hay que pagar la estructura, pero las tarifas exorbitantes exigidas por algunos editores no están justificadas desde que surgió Internet». También para publicar estas dos nuevas revistas la PLoS ha recibido de la Gordon and Betty Moore Foundation una subvención de 10 millones de dólares.

Los investigadores que piden el libre acceso a los artículos científicos subrayan que gran parte de esas investigaciones han sido financiadas con fondos públicos, por lo que deberían ser también de acceso público, después de un plazo tras su primera publicación. Por su parte, los editores alegan que si acceden a esta petición perderían suscriptores a las revistas, con lo que correrían el riesgo de dejar de existir.

De todos modos, el movimiento a favor del libre acceso va cobrando amplitud. Así lo demuestra el primer anuario de revistas de libre acceso que acaba de ser publicado por la Universidad de Lund (Suecia). El anuario (www.doaj.org) da noticia de unas 350 publicaciones, que van desde las ciencias exactas a las ciencias sociales.

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