Siri Hustvedt, novelista de ideas más que de tramas

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El Premio Princesa de Asturias de la Letras recae este año en la norteamericana Siri Hustvedt (Northfield, Minnesota, 1955), una escritora prestigiosa, con calidad, más intelectual que narradora, más de ideas que de tramas.

Desde principios de los noventa ha publicado siete novelas y otros tantos libros de ensayo, y en todos se aprecia una vasta formación en historia, literatura, arte, filosofía, neurociencia o psicología. Las tramas de algunas de sus novelas le han adjudicado –de modo oportunista– el calificativo de escritora feminista, pero solo lo es en el sentido amplio y común que suscribiría cualquiera.

Sus libros son más europeos que norteamericanos. Densos, complejos y reflexivos. Es una novelista de ideas minoritaria, por mucho que aderece en ocasiones sus tramas con toques populares más asequibles. Lo que le interesa realmente es el psicoanálisis; cómo se orquesta la opinión pública y quién maneja la cultura; cómo influyen la celebridad, la raza o el género en la percepción del arte, y cuestiones así. Nunca ha escrito para entretener.

Reúne siempre en sus novelas numerosos ingredientes interesantes y los expone con calidad. Al mismo tiempo, suele resultar endeble a la hora de construir una historia y unos personajes verdaderamente atractivos en conjunto. Sus protagonistas son con frecuencia artistas, escritores, profesores o psiquiatras: intelectuales que sirven a la escritora para verter sus propias ideas. El asunto familiar suele ser un eje muy presente, desde el que se construyen historias de amor, ruptura, muerte o secreto. Sus libros suelen ser agradables de leer y no se permite en ellos los decaimientos.

Hustvedt, que vive en Nueva York y está casada con el escritor Paul Auster, es de una inteligencia fértil y en ocasiones apabullante. No va a pasar a la historia como gran novelista, pero sí como escritora sólida y de indudable interés.

Casi todos sus libros se han traducido al español (Circe, Anagrama y, ahora, Seix Barral). Son especialmente representativas de la calidad de la autora la tercera y cuarta novela (Todo cuanto amé y Elegía para un americano), así como el conjunto de ensayos recogidos en Vivir, pensar, mirar.

Su última novela publicada es Recuerdos del futuro (Seix Barral, 2019), en la que realiza un experimento narrativo un tanto alambicado. Mezcla diferentes ingredientes literarios –pasajes de novela, entradas de un diario, fotografías, etc.– con los que la narradora trata de averiguar cómo está emparentada con la joven que escribió su primera novela, hace cuarenta años. Esta compleja trama le sirve para reflexionar sobre la memoria, la escritura y la lectura, y sobre al amor y la sexualidad.


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