Otros estrenos (16 junio 2017)

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Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 16 de junio.

Cosecha amarga
Bitter Harvest

Director: George Mendeluk. Guion: Richard Bachynsky Hoover y George Mendeluk. Intérpretes: Barry Pepper, Max Irons, Richard Brake, Tom Austen, Samantha Barks, Terence Stamp, Nicholas Aaron, Edward Akrout. 103 min. Jóvenes-adultos. (V)

Entre 1932 y 1933 murieron en Ucrania de 7 a 10 millones de personas a consecuencia de la hambruna que provocó la política expropiatoria y represiva de Stalin. Es el llamado Holodomor o Genocidio Ucraniano, que Cosecha amarga rememora al hilo de una trama melodramática, protagonizada por un joven artista –nacido en una familia de guerreros cosacos– y su amor de juventud.

La potencia dramática de los hechos que describe, su incisiva condena del comunismo y su bello elogio del cristianismo sostienen esta correcta película de George Mendeluk, un canadiense de origen alemán, conocido sobre todo por sus trabajos televisivos. Sin embargo, ni su académica realización –sin margen para sorpresas–, ni su convencional guion –obvio, básico y previsible–, ni sus toscas interpretaciones –a menudo, histriónicas– están a la altura del argumento. Una lástima.

Señor, dame paciencia

Director y guionista: Álvaro Díaz Lorenzo. Intérpretes: Jordi Sánchez, Megan Montaner, Eduardo Casanova, Antonio Dechent, Silvia Alonso, Paco Tous, Salva Reina, Diego París, Boré Buika, David Guapo, Rossy de Palma, Andrés Velencoso. 90 min. Jóvenes. (SD)

Un banquero madrileño, madridista y facha, viaja a Sanlúcar de Barrameda para esparcir las cenizas de su esposa, recién fallecida, en el Guadalquivir. Allí le acompañan su embarazada hija mayor, que está casada con un catalán catalanista y culé; su hija mediana, que anda liada con un hippy caradura y antisistema; y su hijo menor, que se presenta con su novio, un vasco de origen senegalés.

Álvaro Díaz Lorenzo fracasa en esta descarada imitación de la comedia francesa Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, con la que pretende dar continuidad al rentable buenrollismo multicultural de Ocho apellidos vascos y sus sucedáneos y continuaciones. En realidad, el ligerísimo guion de Señor, dame paciencia carece de ritmo, la mayoría de sus diálogos no tiene chispa cómica, y ningún personaje logra escapar de su condición de tosco arquetípico. Además, el reparto de este filme no tiene el carisma de los de sus referentes, y su constante desdramatización de la realidad –supuestamente, en aras de la buena convivencia– decanta en un irritante “todo el mundo es bueno”, complaciente con la ideología de género y grotesco en su boba visión del catolicismo.


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