Muerte sin urgencias

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El doctor Luis Montes, que estuvo en el centro de la polémica por supuestas sedaciones irregulares a pacientes terminales en el hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid), defendió siempre su actuación alegando que se trataba de sedaciones paliativas, que no pretendían acelerar la muerte ni eran prácticas eutanásicas. Pero ahora ha resultado que lo que le interesa impulsar no son precisamente los cuidados paliativos. En un manifiesto que ha presentado en un curso de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (Santander), pide la despenalización del suicidio asistido y la eutanasia.

Quizá animado por la “reflexión” que el PSOE quiere abrir sobre la eutanasia, y por el apoyo que siempre le ha prestado ante su destitución como jefe de Urgencias del hospital, ahora el doctor Montes quiere liderar sin tapujos una campaña para despenalizar la eutanasia.

El manifiesto, pomposamente llamado “Declaración de Santander”, quiere encender un debate social y político, pero es bastante pobre en ideas capaces de enriquecer la discusión. Más bien, se limita a expresar el deseo de que se acepte la eutanasia.

Le parece recomendable que el paciente haga un documento de instrucciones previas, como el testamento vital, pero no le parece suficiente para garantizar la decisión personal a la hora de afrontar la muerte. Tampoco cabe confiar solo en los cuidados paliativos, pues, “no resuelven todos los problemas relacionados con el dolor y el sufrimiento físico, psíquico y existencial”. Así que lo que hay que hacer es “encaminarse claramente hacia la despenalización del suicidio asistido y la eutanasia”.

Como siempre, parece que una práctica pasa a ser buena por el hecho de no ser clandestina.“Una buena regulación y una buena praxis evitarían prácticas clandestinas, así como caer por la ‘pendiente resbaladiza’”, asegura el manifiesto. Pero Montes y compañía se han deslizado ya por el tobogán nada más empezar, ya que proponen el recurso a la eutanasia frente al “sufrimiento físico, psíquico y existencial”. En Holanda, primero se aprobó la eutanasia para evitar dolores físicos insoportables; luego se admitió también contra el sufrimiento psíquico o mental; y finalmente también ha habido casos en los que el paciente pide la eutanasia porque estaba cansado de vivir. Recorrer la pendiente llevó algunos años. Aquí se ofrece todo el paquete de entrada.

El manifiesto aclara que “estas prácticas no se imponen a la totalidad de los ciudadanos, sino que pertenecen al ámbito de la libertad de elección personal de aquellos que quieran disfrutar de este derecho”. Es un alivio saberlo. De todos modos, no conviene olvidar que la experiencia de países como Holanda es que siempre hay una parte no despreciable de aplicación de la eutanasia sin petición expresa del paciente, bien porque el médico cree que actúa en beneficio del enfermo, o bien por considerar que hay vidas que no merece la pena conservar por falta de calidad de vida.

La “buena praxis” en el caso de prácticas que acortan la vida es un asunto bastante discutible en ocasiones. La propia actuación del Dr. Montes en las sedaciones terminales en el Severo Ochoa fue cuestionada por otros profesionales, que sí eran especialistas en cuidados paliativos. La comisión de 11 expertos nombrada por el Colegio de Médicos encontró que de 73 historias clínicas de pacientes sedados y fallecidos en el servicio de urgencias había 34 casos de mala praxis. Otra cosa es que luego los tribunales archivaran el caso al no poderse probar que la muerte de los pacientes estuviera directamente relacionada con la sedación que se les aplicó.

Ahora que sabemos con claridad lo que entiende el Dr. Montes sobre la “muerte digna” y la eutanasia, parece muy sensata la decisión de la Consejería de Sanidad de Madrid de relevarle como coordinador de Urgencias del Severo Ochoa. En un servicio de Urgencias no hay tiempo ni personal dedicado a los cuidados paliativos. Pero sí es importante que el valor de la vida humana esté bien garantizado y la muerte llegue sin urgencias.

Una guía de cuidados paliativos

Afortunadamente cada vez hay más sensibilidad entre los médicos y en la sociedad para mejorar la atención a los pacientes terminales. En estos días se ha presentado la Guía de Cuidados Paliativos de la Comunidad de Madrid, elaborada por profesionales de la medicina para unificar criterios en el tratamiento de enfermos terminales. La guía parte de la idea de que los cuidados paliativos no pretenden adelantar ni retrasar la muerte del paciente, sino aliviar su dolor. Rechaza tajantemente la eutanasia y el suicidio asistido. Señala los criterios de actuación según los síntomas más habituales, las dosis de fármacos convenientes y los posibles efectos secundarios.

La guía está dirigida a profesionales de cuidados paliativos, aunque también será una ayuda para los médicos en general y como información para la sociedad.

Ahora algunos dicen que la sociedad está ya “preparada” para la eutanasia. Pero hay cosas para las que lo mejor es no estar nunca preparados. En cambio, sí hay que estar bien equipados con profesionales, servicios y medios para atender con humanidad al paciente en fin de vida.


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