John Henry Newman: el viaje al Mediterráneo de 1833

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Autor: Víctor García Ruiz

Encuentro.
Madrid (2019).
460 págs.
28 €.

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El próximo 13 de octubre será canonizado el cardenal Newman, primer santo inglés posterior a la oleada de martirios que salpicó la implantación de la reforma anglicana en los siglos XVI y XVII. La circunstancia parece propicia para la aparición de este libro, que constituye en realidad el último fruto de la labor de traducción que, de la mano de Ediciones Encuentro y –sobre todo– de Víctor García Ruiz, está dando a conocer al público de habla hispana la extensa y polifacética obra de John Henry Newman. Un intelectual al que Benedicto XVI no dudó en situar “entre los grandes maestros de la Iglesia”, si bien su figura se resiste a una caracterización fácil, pudiéndosele calificar a la vez de teólogo, apologista, novelista, filósofo y, en no menor medida, escritor de cartas.

El libro recoge una amplia selección de cartas y escritos autobiográficos relacionados con uno de los momentos clave en la vida espiritual de Newman: el viaje que, en compañía de su íntimo amigo Hurrell Froude y el padre de este, realizó por el Mediterráneo con destino a la costa occidental griega e Italia, entre diciembre de 1832 y julio de 1833. Exhausto por el esfuerzo de acabar la primera de sus grandes obras – Los arrianos del siglo IV– y afectado por distintos fracasos académicos y políticos en Oxford, Newman concibió esta particular versión de grand tour como una oportunidad para reflexionar a distancia sobre su país, su universidad y su propia persona.

Tras pasar en Roma la Semana Santa de 1833, regresó por su cuenta a Sicilia, una decisión que casi le costó la vida. Durante tres semanas del mes de mayo, unas peligrosas fiebres le mantuvieron al borde de la muerte, mientras en su cabeza no paraba de repiquetear la frase: “No he pecado contra la luz”. De aquella experiencia salió precisamente la convicción de que Dios le había librado de la muerte para dedicarle a una misión concreta, que acabó cuajando ese mismo año en el Movimiento de Oxford, donde junto a edward Pusey, John Keble y el propio Froude –fallecido en 1836– se dedicó a rastrear las raíces teológicas de la Iglesia de Inglaterra, horadando un camino que, en su caso, conduciría a la conversión al catolicismo en 1845. La incertidumbre que se cernía sobre él en el verano de 1833 quedó bien plasmada en su poema más famoso – Lead, Kindly Light (“Guíame, Luz Amable”)–, en que reclamaba la ayuda de esa Luz a la que nunca había renunciado.

El viaje al Mediterráneo de 1833 nos permite así asomarnos, por primera vez en español, y con detalle, a un período crucial de la vida de Newman, que es sobradamente conocido en el mundo anglosajón gracias a autores como Christopher Dawson, Meriol Trevor o Ian Ker, con cuyas aportaciones construye Víctor García Ruiz un necesario estudio introductorio donde desgrana los diferentes hilos que el lector encuentra luego expuestos en palabras del propio Newman. Una voz que nos llega en una traducción, como siempre, precisa y minuciosa, pero que adolece de ese regusto del inglés decimonónico que llevó a Sir John Shane Leslie a afirmar que muchos leen hoy a Newman “como literatura”, y que indujo al propio Chesterton a reservarle un lugar prominente en su obraLa era victoriana en la literatura


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