El Nuevo Ateísmo. Hoja de ruta

Página 1

Autores: Francisco Conesa, José Miguel Cejas

Rialp.
Madrid (2012).
217 págs. 16 €.

En los últimos años ha surgido un nuevo ateísmo que critica la religión con energía, aun con virulencia en no pocos casos. Sus principales promotores son Richard Dawkins, Sam Harris, Daniel Dennett y el desaparecido Christopher Hitchens, entre los que se apoyan principalmente en la ciencia. Hay también una tendencia ilustrada, en la que destacan Michel Onfray y André Comte-Sponville.

Según los de la primera corriente, solo la ciencia puede dar una explicación completa y fiable de la realidad, y construir un nuevo futuro más luminoso. No existe nada más allá de la naturaleza material: ni Dios, ni vida después de la muerte. La naturaleza se reproduce por sí misma. El evolucionismo darwiniano explica todas las características de los seres humanos. La fe en Dios es la causa de innumerables males y debe ser refutada por razones de orden moral.

Este nuevo ateísmo no se queda en los libros y en las aulas. Dawkins y otros de sus más encendidos representantes intervienen activamente en los medios de comunicación. Afirman que les preocupa los daños que la educación religiosa produce en los niños. Por esto desarrollan productos para jóvenes con explícitos contenidos ateos: cuentos, teatro musical, series, ropa, camisetas con lemas contra la religión cristiana. Dawkins impulsa personalmente campamentos ateos para niños. Los modos de descalificar la religión son, con frecuencia, agresivos e insultantes.

Los autores del libro examinan y contradicen las ideas del nuevo ateísmo aportando razones científicas, filosóficas y teológicas. Exponen los motivos de credibilidad de la religión cristiana, así como las pruebas de la historicidad y veracidad de los Evangelios.
El libro, que en parte adopta la forma de preguntas y respuestas, ve en el nuevo ateísmo una oportunidad para profundizar en la armonía y autenticidad del cristianismo. La reacción ante este ateísmo, insisten los autores, no puede consistir en una contrarréplica bronca, ni tampoco reducirse a unas estrategias de comunicación acordes a las nuevas tecnológicas. La respuesta debe ser el ejemplo de vida cristiana y el diálogo; en definitiva, la laicidad positiva que impulsa Benedicto XVI, convencido de que la verdad exige el respeto por los que piensan de otra manera.


Nuestra web utiliza cookies para facilitar el servicio. Si continúa navegando entendemos que las autoriza.