El arca de la isla

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Autor: Miguel Aranguren

La Esfera de los Libros.
Madrid (2011).
549 págs.
18,90 €.

Autor de una obra variada, en la que sobresale La hija del ministro, Miguel Aranguren cambia de registro esta vez y entrega una arriesgada novela de aventuras en torno a unas investigaciones biotecnológicas.

La historia comienza cuando el protagonista, el joven Mario Guillén de Haro, pierde a sus padres en un aparentemente fortuito accidente de tráfico, que en realidad esconde una peligrosa trama con origen en Siberia. Allí trabajó el coronel Víctor Pozdneev, elegido por el Politburó soviético para desempeñar una misión científica secreta con el objetivo de crear animales humanizados.

Todo eso no guarda, aparentemente, relación con Mario, un adolescente que no tiene nada de extraño ni de especial, al igual que sus padres. Sin embargo, poco a poco, Mario empieza a sufrir lo que parece una tenaz persecución para acabar con su vida, en la que intervienen personajes siniestros y animales con forma humana. Mario descubrirá que la clave se encuentra en hasta entonces ignorados antecedentes familiares: en su abuelo Telmo, que tuvo relación con Pozdneev.

La novela se desarrolla en diferentes planos que convergen en el final. La historia resulta por momentos inverosímil y no acaban de entenderse las aventuras y peligros que corre Mario, ni el papel que en ella desempeñan personajes como Telmo y Pozdneev. Todo parece demasiado inconexo en la primera parte de la novela, y quizá se obliga a los lectores a esperar demasiado hasta que puedan enganchar con la intriga. Luego, cuando ya se han facilitado más datos, la historia se transforma en una acelerada novela de aventuras en la que están en juego muchas más cosas de las que aparecen a simple vista.

El arca de la isla es, en fin, una novela con aventuras apocalípticas desencadenadas por las maquinaciones de un progresismo científico deshumanizado. El autor critica la actitud de gobiernos y personas que juegan a ser nuevos dioses todopoderosos, sin ningún sentido del bien común. Por contraste, sobresale la actitud de Mario, siempre dispuesto a llegar a la verdad, aunque ello le cueste recorrer el mundo esquivando a la policía y enfrentándose a continuos peligros.


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