Benedicto XVI mantiene activo el diálogo ecuménico

Para el Papa, trabajar por la unidad de los cristianos es una prioridad de su pontificado

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Roma. El octavario de oración por la unidad de los cristianos, del 18 al 25 de enero, pone en primer plano un "compromiso principal" que Benedicto XVI se fijó para su ministerio. A las pocas horas de su elección, el Papa dijo que su "ambición" y "su deber" era trabajar por la reconstrucción de la plena y visible unidad de todos los seguidores de Cristo.

Los nueve primeros meses de pontificado han confirmado ese propósito, concretado en una serie de encuentros con representantes de otras confesiones cristianas. En un campo en el que los progresos son muy lentos, es significativa la insistencia del Papa en la necesidad de "cultivar toda iniciativa que pueda parecer oportuna para promover los contactos y el acuerdo con los representantes de las diversas Iglesias y Comunidades eclesiales".

Junto a los gestos de cortesía, como el intercambio de delegaciones oficiales con motivo de festividades y aniversarios, tal vez el paso más significativo de estos meses ha sido el restablecimiento del diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa en su conjunto, después de años de serias dificultades. El primer encuentro de esa nueva fase de diálogo se llevó a cabo en Roma durante el pasado mes de diciembre.

Siguen su ritmo habitual las conversaciones con la Federación Luterana Mundial, con la que ya se firmó en 1999 una declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación. En un coloquio con el presidente de la Federación, Benedicto XVI dijo que aquella declaración fue un logro importante y que, "para afianzarlo, debemos aceptar que siguen existiendo diferencias con respecto a la cuestión central de la justificación; hay que afrontarlas junto con las maneras en las que la gracia de Dios se comunica en la Iglesia y a través de ella".

Además de las personalidades que asistieron a la inauguración del pontificado, Benedicto XVI se ha entrevistado también durante estos meses -entre otros- con el reverendo Samuel Kobia, secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias, institución con la que la Santa Sede mantiene contacto y cooperación desde hace cuarenta años; con el reverendo Clifton Kirkpatrick, de la Alianza Mundial de las Iglesias Reformadas; con el obispo Sunday Mbang, presidente del Consejo Metodista Mundial, quien alabó el reciente documento vaticano sobre la admisión al sacerdocio de personas con tendencias homosexuales. El Consejo Metodista Mundial ha decidido suscribir la declaración sobre la justificación firmada por la Iglesia católica y la Federación Luterana Mundial.

Las referencias al empeño ecuménico tampoco han faltado en ocasiones como audiencias generales o recibimiento de las cartas credenciales de nuevos embajadores. Durante el sínodo sobre la Eucaristía también se abordó el tema, pues -como el Papa dijo durante el congreso eucarístico celebrado en Bari- "los cristianos están divididos precisamente en el sacramento de la unidad. Por eso, sostenidos por la Eucaristía, tenemos que sentirnos estimulados a tender con todas las fuerzas a esa plena unidad que Cristo deseó ardientemente en el Cenáculo".

Benedicto XVI es consciente de que el "camino ecuménico seguirá encontrando dificultades", a las que se añade en nuestra época el "clima general de incertidumbre con respecto a las verdades cristianas y principios éticos, que antes no se ponían en duda". De ahí que los pasos que se puedan dar tengan un valor que va más allá de la estricta relación entre instituciones. En este sentido, se espera con interés la visita del Papa a la sede del Patriarcado Ortodoxo de Constantinopla, en Estambul (Turquía), que se llevará a cabo durante este año, probablemente en noviembre.

La actitud dialogante de Benedicto XVI ha encontrado una buena acogida por parte de teólogos ortodoxos y protestantes (cfr. Aceprensa 52/05).

Diego Contreras

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