Alicia Latorre, presidenta de Provida España

Un movimiento de apoyo a la mujer embarazada para prevenir el aborto

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Alicia Latorre es presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida desde enero de 2007. Está casada y tiene 7 hijos. Ha estudiado Magisterio, Filosofía, Ciencias de la Educación y Enfermería. Actualmente da clases de inglés en un colegio público.

Son 32.000 niños los que, desde 1981, han salvado del aborto los diferentes centros de acogida que forman parte de la Federación Española de Asociaciones Provida en 24 ciudades. Son pocos en comparación con los abortos que se practican anualmente en España (más de 100.000). A pesar de las escasas ayudas estatales a la mujer embarazada, Alicia Latorre tiene la firme esperanza de que es posible una nueva cultura de la vida. Provida posee el estatus de ONG Consultiva Especial del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. Lleva a cabo una labor asistencial de ayuda a las mujeres embarazadas y solas, en situación de marginación e inseguridad, y también a las que tienen hijos menores a su cargo (www.provida.es; tel. 932 047 111).

— ¿Se cumple la normativa que obliga a que la solicitante del aborto conozca las medidas de asistencia social disponibles para llevar a término su embarazo?

— Sigue sin cumplirse. El artículo 9 del Real Decreto 2409/1986 que regula la práctica del aborto establece que los profesionales sanitarios habrán de informar a las solicitantes sobre las consecuencias médicas, psicológicas y sociales de la prosecución del embarazo o de la interrupción del mismo, y de la existencia de medidas de asistencia social que puedan ayudarles. Sin embargo, los centros de salud no les facilitan esta información, no les dan tiempo para la reflexión y las inducen directamente a abortar.

El Ministerio del Interior retiró las ayudas

¿Qué ayudas reciben las Asociaciones Provida de las Administraciones Públicas?

— Nos han retirado las subvenciones que recibíamos del Ministerio del Interior por los votos del Instituto de la Mujer, alegando que las instituciones públicas ya ayudan a la mujer embarazada que no desea abortar. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, los responsables de los gobiernos autonómicos resuelven las angustias de estas mujeres induciéndolas a abortar. Las pocas que han pedido auxilio, nos las han derivado a nuestras asociaciones. Por lo tanto, nosotros cubrimos las necesidades de todas estas mujeres, sin ayudas estatales.

La Comunidad de Madrid es de las pocas que concede subvenciones.

— Sí, el programa Red de Apoyo a jóvenes embarazadas y madres y padres sin recursos, de la Dirección General de Juventud, concede subvenciones para financiar proyectos realizados por entidades sin ánimo de lucro. La Red está formada por más de 30 entidades que realizan proyectos dirigidos a facilitar asesoramiento, formación y orientación para el empleo, asistencia psicológica, económica y legal, guarderías, cuidado de hijos y alojamiento.

¿Qué diría a una madre de un niño con malformaciones congénitas?

— Un buen profesional, que sepa comprender a la madre y al padre, puede influir muchísimo en un sentido o en otro. En Provida tenemos muy buenos médicos que realizan cirugía intrauterina. Un niño discapacitado tiene actualmente enormes posibilidades. Hay que recurrir al corazón, tratar de que los padres superen el impacto inicial sin plantearse el aborto. Ayuda el testimonio de personas que han seguido adelante. Hay que intentar que no tomen rápidamente la decisión en medio de la angustia, que es lo que suele pasar. Quizá ese sea el hijo que menos les haga sufrir. Lo que está claro es que tiene derecho a vivir.

¿Y a una mujer que alega grave peligro para su salud psíquica o física?

— Debo decir que un embarazo de riesgo tiene menos peligro para la mujer enferma que el aborto. En España han muerto mujeres cardiópatas al someterse a un aborto. Lo que se debería hacer es adelantar el parto cuando el bebé es viable. El aborto no cura la patología de la mujer y puede producir más trastornos. Es una muestra del fracaso social.

Todo el mundo sabe lo que hay detrás de este tercer supuesto: un coladero. Una mujer angustiada, nerviosa, acobardada, no está psicológicamente enferma: tiene muchos problemas que hay que ayudar a solucionar y es cruel, para ella y para su hijo, dejarla abandonada y empujarla a matar a su hijo. No está enferma, pero después del aborto sí puede estarlo, porque el síndrome post-aborto no es ninguna broma. En cuanto a una mujer que realmente tenga una enfermedad psíquica, la OMS dijo en 1990 que el aborto puede agravar la patología de una mujer que tenga un trastorno psiquiátrico previo.

Imagínese una chica de 16 años que se ha quedado embarazada. Está angustiada. Sus padres le animan a abortar. ¿Cómo se le ayuda desde Provida?

— Primero escucharla, para que exteriorice todo lo que le preocupa, su inseguridad, su soledad o su miedo. Y luego se le ayuda a medida de su problema: trtar con su familia, buscar un alojamiento, facilitarle algún trabajo, ropa, comida, lo necesario para el niño, se le brinda acompañamiento médico o psicológico y, fundamentalmente, a querer a su hijo y luchar por él, a sacar de sí misma lo mejor. Cuando es necesario, otras mujeres le ofrecen su testimonio: o bien, las que en medio de grandes dificultades han tenido a sus hijos o bien, las que abortaron y están muy arrepentidas.


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